Evaluación de las habilidades cuidadoras de los padres, su estado emocional y el grado de satisfacción con la atención recibida
Andrés García Siso y Carmen Fabra Farré
RESUMEN
Evaluación de las habilidades cuidadoras de los padres, su estado emocional y el grado de satisfacción con la atención recibida. Analizamos los datos recogidos en nuestro centro, como aportación a un estudio multicéntrico, cuyo fin era validar la Caregiver Skills scale (CASK) de un trastorno de la conducta alimentaria, en población y lengua catalanas. Recogimos 20 encuestas de cuidadoras -mayoritariamente madres-, y también a otras dos, sobre evaluación del centro y sobre sus estados afectivos. Los resultados indican que nuestros encuestados se muestran muy satisfechos de la atención recibida, al tiempo que disminuyen los sentimientos de impotencia, rabia y culpa. Se identifica un perfil de cuidadores más necesitado de ayuda y se proponen medidas de mejora en la atención. Palabras clave: Caregiver Skills Scale (CASK), adolescencia, trastornos del comportamiento alimentario.
ABSTRACT
Evaluation of the parents’ caring skills, their emotional state and the degree of satisfaction with the care received. We analysed the data collected in our centre, as a contribution to a multicentre study, whose purpose was to validate the Caregiver Skills scale (CASK) of an eating behaviour disorder, in the Catalan speaking population. We collected 22 surveys on the evaluation of the centre and their affective states (20 of which were from caregivers -mainly mothers). The results indicate that assistance satisfaction increases among them, while helplessness, anger and guilt decrease. We identify a profile of carers who need the most help and we suggest measures to improve care. Keywords: Caregiver Skills Scale (CASK), adolescence, eating disorders.
RESUM
Avaluació de les habilitats de cura dels pares, del seu estat emocional i del grau de satisfacció amb l’atenció rebuda. Analitzem les dades rebudes en el nostre centre, com a aportació a un estudi multicèntric, la finalitat del qual era validar la Caregiver Skills Scale (CASK) d’un trastorn de la conducta alimentària, en població i llengua catalanes. Vam recollir 20 enquestes de cuidadores –majoritàriament mares-, i també d’altres dues, sobre avaluació del centre i sobre els seus estats afectius. Els resultats indiquen que les nostres enquestades es mostren molt satisfetes amb l’atenció rebuda, al temps que disminueixen els sentiments d’impotència, ràbia i culpa. S’identifica un perfil de cuidadores més necessitades d’ajuda i es proposen mesures de millora en l’atenció. Paraules clau: Caregiver Skills Scale (CASK), adolescència, trastorns de la conducta alimentària.
Introducción
Desde hace tiempo, crece el interés por el familiar cuidador de un enfermo, sea este físico o mental, debido a la carga emocional y de trabajo que le comporta. Pero el creciente interés de parte de los cuidadores profesionales por el cuidador profano -en general un familiar- no sólo es por empatía por la carga o el sufrimiento que conlleva, sino porque de su bienestar y salud, así como de su aprendizaje en habilidades cuidadoras, depende en buena parte la evolución del enfermo. Distintos estudios tratan de explorar e incluso medir el estado de la familia como cuidadora de una hija(o) adolescente con un trastorno del comportamiento alimentario (TCA).
Algunas escalas, como la AESED (Sepúlveda, Kyriacou y Treasure, 2009), procura detectar y crear estrategias de mejora en las habilidades del cuidador. El estudio austríaco SUCCEAT (Franta et al., 2018) demuestra que la mejoría en el bienestar del cuidador mejora la capacidad de ayudar a la hija(o) con TCA.
Como decimos, este trabajo multicéntrico es impulsado por la “Taula de Diàleg per la prevenció dels trastorns de la conducta alimentaria” de Cataluña, siendo su objeto principal la validación de la escala citada. En un segundo momento, consideramos de utilidad para nosotros analizar los datos aportados por nuestro Centro, que fue de 20 encuestas de cuidadores familiares correspondientes a 20 pacientes niñas y adolescentes. Pensamos que el examen de los resultados obtenidos podría ser de interés para conocer la opinión que los padres tenían sobre el grado de satisfacción de la atención dispensada por nosotros, así como sobre sus estados afectivos, y las habilidades o dificultades que se encontraban como cuidadores de su hija enferma con un TCA.
El análisis de estas encuestas es muy importante para nosotros, puesto que nuestro programa de tratamiento es ambulatorio y todo el peso, en cuanto a la modificación de las conductas alimentarias de la enferma, recaen en los padres como cuidadores directos. Del conjunto de casos recibidos durante estos veinte años de funcionamiento, tan solo remitimos un 10 % para ingreso en Hospital de Día o para ingreso hospitalario. Es decir, los padres se enfrentan a casos cuya patología y gravedad no es menor, requiriendo de ellos un gran esfuerzo; de ahí nuestro interés por analizar estos datos en referencia al programa asistencial de nuestro centro.
A su vez, este trabajo busca complementar otras dos publicaciones realizadas sobre este mismo programa de tratamiento del TCA para niños y adolescentes, el primero en el que evaluamos su eficacia (García y Vidal, 2008) y otro sobre la organización psicopulsional de nuestras pacientes, definiendo focos para la psicoterapia psicodinámica que practicamos (García, 2017).
Objetivo
En este trabajo examinamos, mediante la autoevaluación del familiar cuidador, la consideración que tiene de sí mismo como cuidador de su hija(o) con TCA: sus habilidades, sentimientos y grado de satisfacción respecto del centro que trata a su hija, a fin de introducir posibles mejoras.
La hipótesis principal es que nuestro programa de atención a los cuidadores familiares de las pacientes tratadas con TCA es suficientemente adecuado o, de no serlo, ver qué modificaciones pueden realizarse. La comprobación de esta hipótesis consistirá en medir si el cuidador familiar principal, al que se le pasan las encuestas, se encuentra suficientemente satisfecho con nuestro centro (encuesta EC), y que sus habilidades como cuidadores (CASK) y su estado afectivo (S) son suficientemente adecuados.
Material y métodos
Participantes
La muestra consiste en 20 cuidadores familiares, que corresponden a 20 pacientes tratadas por TCA en nuestro programa ambulatorio para niñas (os) y adolescentes menores de 18 años.
Se recogen los siguientes datos de las encuestas propuestas en la investigación multicéntrica citada, correspondientes a nuestro Centro, junto al consentimiento informado del familiar (mayoritariamente las madres), que es quien las responde.
Datos sociodemográficos: edad del paciente, sexo, diagnóstico del trastorno de comportamiento alimentario; edad del cuidador encuestado, sexo, grado de parentesco con el paciente (madre, padre, tutor legal, pareja, otros), situación familiar (estado civil).
Edad de inicio del trastorno alimentario: número de centros a los que ha acudido previamente; centro de tratamiento actual (el nuestro); tiempo total de tratamiento recibido; tiempo de evolución de la enfermedad hasta que empieza el tratamiento (menos de seis meses; de seis meses a un año; de uno a tres años; de tres a cinco años; más de cinco años); tiempo de tratamiento en el centro actual (menos de seis meses; de seis meses a un año; de un año a un año y medio; de año y medio a dos años, y más de dos años).
En la tabla 1 del anexo se encuentran los datos descriptivos que aquí se citan, tanto sobre la muestra de 20 casos de nuestro centro, como sobre la muestra general del estudio multicéntrico.
Instrumentos
La encuesta que denominamos de Evaluación del Centro (EC) (ver anexo 1) consta de 12 preguntas, de las que 11 se evalúan mediante una escala tipo Likert que va del 0 al 5. Se muestra mediante una línea horizontal segmentada, de manera que el 0 está a la izquierda y el 5 a la derecha. Hay una pregunta de sí/no y una pregunta 13 abierta, que es de sugerencias.
La encuesta sobre Estados afectivos o Sentimientos (S) del cuidador encuestado consiste en la evaluación mediante una escala similar a la anterior, sobre 10 estados afectivos o sentimientos del cuidador encuestado. Además, hay una pregunta abierta sobre sugerencias y necesidades (ver anexo 2).
Ninguna de estas dos encuestas están validadas estadísticamente como escalas, pero recogen información clínica de interés respecto a la satisfacción del usuario o el estado de ánimo del cuidador familiar.
Finalmente, la escala de The Caregiver Skills (The CASK) (ver anexo 3) recoge las habilidades y dificultades del cuidador. Utiliza, para evaluar las habilidades propuestas, una escala que se puntúa de 0 a 100 con intervalos de 10 en 10, acompañando el significado de cada intervalo, que es el siguiente: casi nunca (0-10 y hasta 20), ocasionalmente (30-40-50), frecuentemente (60-70-80), casi siempre (90-100). Las puntuaciones 20 y 80 quedan visualmente como de transición entre cada término significado (ver en anexo 3 los 27 ítems de esta encuesta).
Mostraremos los resultados descriptivos de las encuestas. También las correlaciones r de Pearson entre variables, con significación p < 0,05 y valores de correlación que oscilan entre 0,450 y 0,750, y sin detallar cada resultado, se comentará si están en la zona superior o inferior de la correlación significativa.
Comparaciones entre muestras independientes mediante la T-Student, señalando la significación p < 0,05 unilateral. Así, estudiaremos los subgrupos de los que “Sí realizan sugerencias de necesidades” frente a los que “No realizan sugerencias de necesidades”. Como son ocho de los 20 encuestados quienes sí realizan sugerencias de necesidades, se analizan también cualitativamente esas sugerencias. Esta escala es validada en lengua inglesa por Hibbs et al. (2015), y su validación a la traducción catalana (donde se incluye nuestra muestra), por Vintró-Alcaraz et al. (2018). Dado que el presente artículo se escribe en castellano, en el anexo 3 adjuntamos la traducción al castellano de la CASK, aunque esta versión no está validada; es simplemente para comodidad del lector español.
Procedimiento
La colección de cuestionarios usados en este estudio es parte del que fue aprobado por el comité de investigación ética (Ref. HUB-PR176/17), en acuerdo con la Declaración de Helsinki. Todos los sujetos fueron informados y firmaron el consentimiento.
Estadísticos
Utilizamos estadísticos descriptivos como porcentajes, sobre todo de la información socio-demográfica y clínica (tabla 1 del anexo), y la media con desviación típica en los ítems de los tres cuestionarios (tablas 2, 3, 4 del anexo). Aplicamos comparaciones intramuestra (tabla 7 del anexo) mediante la t de Student p < 0.05 bilateral, para comparar los perfiles del familiar cuidador que sugiere o solicita explícitamente más ayuda, del familiar que no lo expresa esa necesidad. Las correlaciones entre ítems de distintos cuestionarios se realizan mediante la r de Pearson (tablas 5 y 6 del anexo), donde se exponen únicamente las correlaciones significativas p < 0,05 y con valores positivos que oscilan entre r = 0,450 y r = 0,750.
Resultados
Descriptivos generales
Nuestra muestra, al ser exclusiva de pacientes niños y adolescentes, manifiesta ciertas diferencias respecto a los datos descriptivos medios de la muestra general, que incluye pacientes adultos jóvenes. Así, la edad de la paciente, la de la madre, la edad de inicio de la enfermedad y el tiempo total de tratamiento manifiesta un valor medio inferior, de entorno a dos-tres años, lo que parece coherente (ver tabla 1 del anexo).
Descriptivos de la encuesta de estados afectivos o sentimientos del cuidador
Como se observa en la tabla 2 del anexo, los valores mayores se dan en Esperanza, Satisfacción de lo que se hace por el paciente (la hija) y Tristeza. La Esperanza alcanza un valor de casi el máximo, que es de 5. Los valores mínimos corresponden a Tranquilidad, Culpa e Indiferencia. El valor relativamente bajo de la Culpa, junto al de la Tranquilidad y de la Indiferencia, parece interesante y coherente con el valor elevado de la Esperanza y de la Satisfacción en lo que hace por la hija como paciente, que son sentimientos contrarios. La Culpa y la Indiferencia muestran mayor variabilidad entre las encuestadas(os).
Las correlaciones positivas (r = 0,450-0,650) de Pearson significativas p < 0,05 nos permiten asociar los siguientes estados afectivos o sentimientos entre sí:
La Tristeza con la Impotencia y ésta con el Miedo. La Tristeza también con la Rabia. Por otro lado, la Satisfacción de lo que se hace por la paciente correlaciona positivamente con la Esperanza y también con la Culpa. Fijarse en el bajo valor de la culpa.
Descriptivos de encuesta CASK: autoevaluación como cuidadores
Como se observa en la tabla 3 del anexo, los valores de respuesta que corresponden por encima de 80, que significa un cumplimiento de “Casi siempre”, corresponde a los ítems CASK: 8, 10, 15, 17, 20.
(8) Hablar y escuchar cuando expresa las complejas emociones que está sintiendo.
(10) Mantener la esperanza de que la paciente se recuperará.
(15) Tener conversaciones agradables con la paciente, no relacionadas con el trastorno alimentario.
(17) Valorar el cambio o intento de cambio de la paciente, a pesar de que los resultados sean menores de los que esperaba.
(20) Controlar a la paciente en su progreso general/global.
Entre 60-80, es decir, “frecuentemente”: 1-5, 9, 11, 12, 13, 14, 16, 18, 19, 22-27. Son la mayoría de ítems en nuestra muestra (ver anexos para leer el contenido de los ítems).
Entre 50-60, “ocasionalmente”: 6, 7, 21. Estas puntuaciones menores, es decir cuyo cumplimiento está en el borde superior de lo ocasional.
(6) Estar tranquila cuando ha de gestionar los comportamientos difíciles asociados al trastorno alimentario.
(7) Tomarse un tiempo para usted (la cuidadora) cuando necesite un descanso.
(21) Resistirse a confiar únicamente en el peso, como indicador de lo que la paciente está haciendo.
En 19 de las 27 respuestas, la valoración media es frecuentemente, lo que parece indicar un adecuado cumplimiento de la función cuidadora de parte de quien lo realiza, básicamente los padres, y en particular la madre, que es quien contesta nuestra encuesta mayoritariamente.
Encuesta de evaluación del centro
Como se observa en la tabla 4 del anexo, en general, las puntuaciones medias que hacen referencia a la Información y Grado de satisfacción, que el familiar cuidador tiene del centro de tratamiento, está próxima al valor máximo que es de 5.
Comparar a cuidadores que sugieren peticiones al centro con los que no lo hacen
Como se observa en la tabla 7 del anexo, hay ocho familiares cuidadores de los 20 que expresan algunas necesidades en el apartado de opinión libre. El hecho de realizar o no una sugerencia concreta de mejora no diferencia la puntuación con que se evalúa al centro en ninguno de sus ítems, que, como dijimos, es alta.
El contenido de las peticiones de ocho encuestas: cinco piden más apoyo familiar; cuatro, más terapia con paciente (en un caso grupal); tres casos solicitan más centros públicos. Como se ve, cada encuesta suele solicitar más de una cosa.
Sin embargo, vamos a analizar comparativamente los datos para obtener alguna información sobre el perfil de quien realiza o no una mayor solicitud de recursos.
Interpretación de los resultados
Encuesta de evaluación del centro (tabla 4 del anexo)
La puntuación máxima respecto a la evaluación del centro se obtiene en “Define el grado de satisfacción en referencia a la atención global (información, trato…) que está recibiendo, por parte del centro de tratamiento, como familiar del paciente con TCA” (EC12). Una similar se da en los ítems que miden la Participación del familiar en el centro de tratamiento, como es “Acompañar al paciente” (EC6) o “Hablar con los profesionales como familiar” (EC7). Esta alta puntuación es lógica, puesto que en nuestro tratamiento las intervenciones familiares se realizan en todos los casos con los padres, y ocasionalmente con otros miembros familiares, a los que se les requiere participar en el tratamiento activamente, en especial respecto de la conducta alimentaria. La información que proporciona el centro sobre la enfermedad del familiar (EC1), y las “pautas de actuación que recomienda el Centro: ¿Cómo relacionarme con mi hija(o)? o la gestión de pautas alimentarias (EC4), también obtienen resultados cercanos al máximo.
Las explicaciones sobre “las causas” (EC2) y “riesgos de la enfermedad” (EC3) o sobre “la evolución del paciente (EC5)” se encuentran también en puntuaciones superiores a 4, es decir, van de bastante (4) a muy buenas (5).
La información por cuenta propia (internet, amigos…) es inferior (EC11), es decir, que la familia considera al centro el lugar principal de información, el referente. Incluso cuando nuestro centro no oferta grupos multifamiliares, algunos cuidadores responden como si participaran en grupos multifamiliares, pero en realidad se trata de su propio grupo familiar.
Autoevaluación de los propios sentimientos (tabla 2 del anexo)
Cuando examinamos las correlaciones de las puntuaciones de los Sentimientos entre sí, vemos que la Tristeza alcanza un valor tan alto como la Esperanza o la Satisfacción de lo que se hace por la paciente. El cuidador se encuentra entre sentimientos opuestos, unos que van a favor del cuidado (la Esperanza y la Satisfacción de lo que se hace) y otros, como la Tristeza, que puede llegar a paralizarle (al asociarse a la Impotencia) o a boicotear el cuidado (al asociarse a la Rabia). Sin embargo, esta disfunción del cuidado no parece ocurrir en nuestra muestra en la medida que, a pesar de la alta puntuación en Tristeza, los valores totales de Impotencia y de Rabia son más bajos que los de Esperanza y Satisfacción de lo que está haciendo como cuidador. Ocurre también que el valor general de la Culpa es bajo, lo que nos sugiere que el sujeto es capaz de utilizarla a su favor; es decir, que la Culpa, del mismo modo que lo hace la Esperanza, correlaciona positivamente con la satisfacción de lo que hace el cuidador por la paciente. Sin embargo, mientras que el valor global medio de la Esperanza es muy alto, el de la Culpa es bajo. La Culpa tiende a asociarse también a No ocuparse suficientemente de otros miembros de la familia (CASK26), mientras que la Rabia se corresponde con Dejar de ocuparse de sí mismo (CASK7).
Autoevaluación del cuidador a través de la encuesta CASK (tabla 3 del anexo)
Lo primero que se destaca es que la mayor parte de ítems que dan cuenta de las habilidades del cuidador puntúan en “frecuentemente”, esto es, en una habilidad cuidadora notable. Hay algunas puntuaciones de “casi siempre”, es decir, de cumplimiento excelente, y sólo en tres ítems la puntuación es inferior, “ocasionalmente”. Estos tres ítems hemos de tenerlos en cuenta por ver si podemos ayudar a mejorarlos.
CASK 6, 7 y 21 (puntuaciones inferiores). A pesar de que solemos insistir en la necesidad de que los padres tomen descansos (CASK7) y dediquen tiempo a sí mismos, vemos que lo hacen de manera insuficiente, y por eso CASK7 correlaciona con CASK6, que es la dificultad en lograr una suficiente tranquilidad a la hora de gestionar los comportamientos difíciles asociados al trastorno alimentario. El CASK21 se refiere a la preocupación por el peso como único indicador de lo que la paciente está haciendo. Al cuidador angustiado le ocurre como al paciente, que su obsesión es el peso. Es posible también que la importancia que damos a la visita de enfermería, en la que se incluye el tema del peso y que ciertamente es muy importante durante los primeros meses del tratamiento, haga que se traslade esta impresión a los padres. Por otro lado, es observable en la evolución del tratamiento que el duelo a realizar, cuando la enfermedad se va dejando atrás, lo efectúa antes el paciente que sus cuidadores. Podemos decir que los padres no se fían, incluso cuando el terapeuta va indicando que se ha normalizado la conducta alimentaria. El sufrimiento del cuidador durante los primeros meses o el primer año le hacen difícil desentenderse del peso como una referencia principal, creemos que especialmente en caso de estar muy angustiados.
CASK 8, 10, 15, 17 y 20 (puntuaciones superiores). En el polo de las puntuaciones superiores o de casi siempre, CASK 8, 10, 15, 17, 20, se refieren a un grupo de habilidades que se retroalimentan entre sí, donde la Esperanza en la recuperación se asocia con una escucha en profundidad de la paciente, capacidad para distraerla con otras conversaciones agradables y valorar los progresos sin exigencia crítica, pero controlando la mejoría global. Cuanto menor es la puntuación en los ítems de las puntuaciones inferiores, menores son también el de las superiores. Ambas tienden a correlacionar positivamente de forma significativa r = 0,45 p = 0,04 (unilateral).
Correlaciones entre evaluación familiar del centro y estados afectivos
El acompañamiento al centro de la paciente y las visitas como cuidador familiar con los profesionales (EC6 y EC7) correlacionan positivamente (r = 0,453; p = 0,045) con el estado afectivo de Tranquilidad. La participación de los familiares en la terapia favorece el estado de tranquilidad de los mismos.
La Edad de la paciente muestra correlación positiva con diferentes Evaluadores del centro, como si, a mayor edad de la paciente (entre 12 y 17 años), la familia valora que el centro le informa mejor, tanto en general como sobre las causas, pautas de actuación y la evolución del enfermo. Este resultado nos hace pensar que, cuanto menor es la edad de la paciente, deberemos esforzarnos más por informar a los padres.
Correlaciones entre evaluación familiar del centro y CASK (tabla 5 del anexo)
Del mismo modo que vimos que una mayor Participación de la familia en el centro de tratamiento (EC6 y EC7) correlaciona con sentir una mayor Tranquilidad (S8), vemos que esta también correlaciona con “Tomarse un tiempo para usted cuando necesite un descanso” (CASK7).
Una mayor información del Centro sobre las pautas de actuación con el enfermo (EC4) correlaciona con Evitar discusiones sobre TCA con la paciente (CASK5), con Tener conversaciones agradables no relacionadas con TCA (CASK15), y con Evitar conversaciones repetitivas con la paciente sobre comidas y los alimentos (CASK19).
Haber recibido una mayor información general (EC1) correlaciona positivamente con una mejor comprensión del impacto de la propia conducta en el paciente (CASK23 y 27).
Una mayor información recibida sobre las causas (EC2) de la enfermedad correlaciona positivamente con lo que los padres encuestados comprueban, a través de sus interacciones como cuidadores, en el comportamiento de su hija (CASK 18, 20, 23, 25, 27).
La información recibida concretamente sobre los riesgos (EC3) de la enfermedad se asocia positivamente con disponer de un conocimiento de la enfermedad lo más objetivo posible (CASK 15, 21, 23, 24, 25, 27).
Correlaciones entre Sentimientos e ítems de encuesta CASK (tabla 6 del anexo)
Sentimiento de Orgullo por mi hija (S10) correlaciona con CASK 8, 10, 13 y 17, ítems que nos hablan del interés en escucharla y comprender sus sentimientos complejos, de la esperanza en que se curará, de la firmeza en conseguirlo sosteniendo las normas por duras que sean y del reconocimiento de sus avances por pequeños que sean. Vemos así que los ítems de la encuesta CASK nos permiten descomponer los significados de ese sentimiento de Orgullo por su hija como una verdadera fuerza de recarga del narcisismo de vida que el cuidador ha de sostener en sí mismo, y que en la paciente ahora desfallece.
El sentimiento de Esperanza (S5) se pregunta directamente en CASK10 y, de hecho, correlaciona señalando la congruencia de los encuestados. Pero la Esperanza también se correlaciona con CASK 5, 9, 10, 11, 13, 20, 22, 23 (r > 0,65 en los que están en negrita). Los principales ítems que como cuidador sostienen la esperanza son: Evitar discusiones sobre el trastorno alimentario, Mantener los límites/reglas con firmeza en un entorno comprensivo, incluso cuando la paciente discute con usted, Controlar el progreso global de la paciente y Comprender el impacto de la propia conducta en la de ella.
El sentimiento de Satisfacción de lo que hace por su hija (S3) es el que correlaciona con un mayor número de ítems del CASK 4, 5, 10, 12, 13, 14, 17, 20, 26 y 27. Este resultado parece congruente, en la medida que la encuesta mide precisamente la capacidad de la madre/padre como cuidador de su hija. Escogemos aquellas correlaciones con mayor valor (r > 0,65). Así, una mayor satisfacción de lo que se hace por la hija correlaciona positivamente con una mayor capacidad del cuidador para atender a la paciente ([12] Acordar con hija límites, planes o reglas en casa; [20] Controlar el progreso general o global) y cuidarse a sí mismo ([26] Encontrar el tiempo para estar con el resto de familia y [27] Saber gestionar la ansiedad para no sentirse sobrepasada). Es interesante comprobar que el sentimiento de satisfacción de lo que se hace por el enfermo correlaciona tanto con la mejor atención al paciente, como con la de cuidarse para no sobrecargarse de su propia angustia.
La Impotencia (S6) boicotea la Esperanza en la recuperación (CASK10) y viceversa. La Rabia (S9) se acentúa con No tomarse nunca o muy ocasionalmente un descanso cuando se necesita (CASK7) y viceversa.
Comparar a cuidadores que sugieren peticiones al centro con los que no lo hacen (tabla 7 del anexo)
Los cuidadores que solicitan explícitamente una mayor ayuda, a través de peticiones concretas, son aquellos que muestran una Mayor dificultad en hablar abiertamente del trastorno alimentario con familiares cercanos implicados (CASK3), los que tienen más dificultades en Hablar y escuchar a la paciente cuando expresa las complejas emociones que está sintiendo (CASK8), los que tienen dificultades en Resistirse a recordar/preguntar constantemente sobre la finalidad del comportamiento acordado (CASK18) y los que tienen dificultad para Gestionar su propio grado de ansiedad para no sentirse sobrepasada (CASK27).
Como la madre es la que mayoritariamente responde el cuestionario, diremos que el resultado orienta hacia que las madres cuidadoras que se sienten menos capaces de manejar la angustia generada por los sentimientos de la paciente, la de los familiares o la suya propia, son las que tienden a requerir más ayuda del centro.
La función alfa de Bion, que es aquella en que el cuidador es capaz de acoger la ansiedad de la hija enferma y poder contenerla y devolverle contenidos más elaborados, pensables y “digeribles”, manifiesta un déficit en algunos casos. Posiblemente son padres cuya capacidad para elaborar la angustia generada por la enferma está disminuida; probablemente porque el impacto de la enfermedad favorece en ellos amenazas de desorganización psíquica, lo que coincide, paradójicamente, con puntuar más en Sentimientos de tranquilidad (S8), lo que parece desvelar una defensa de distanciación afectiva con racionalización. Al analizar cualitativamente los datos de quienes solicitan más ayuda, encontramos que de las ocho madres, dos de ellas padecen de ansiedad elevada y otras dos de fibromialgia y depresión. El Grado de salud del cuidador lógicamente tiene un peso en la capacidad de manejar la angustia. El Estado civil divorciado también es significativo (el sentimiento de participación en las entrevistas de tratamiento es mayor entre casado que divorciado, y el casado también realiza más consultas informales, tipo internet, amigos…). Es significativa la Edad de la madre, siendo menor (45 años de media) entre las que solicitan más ayuda.
Conclusiones
La Satisfacción del cuidador encuestado en cuanto a la información y trato por parte del centro es próxima a la excelencia. Este dato subjetivo del cuidador es congruente con los resultados objetivos de curación obtenidos en otro estudio (García y Vidal, 2008).
A continuación observamos los diferentes estados afectivos de los padres, en relación con sus funciones como cuidador, lo que nos ayuda a definir nuevos focos donde intervenir para mejorar las vivencias de los padres-cuidadores.
La Tristeza puntúa alta en el cuidador, y se asocia tanto con la Impotencia como con la Rabia. La Impotencia es contraria a la Esperanza en la curación, y a su vez el cuidador con esperanza en la curación es consciente de su capacidad en apreciar el impacto que sus conductas tienen sobre la paciente, y tiene mayor capacidad para buscar descansos y no obsesionarse sólo por el peso; es decir, con mayor capacidad de cuidar y cuidarse.
La Rabia parece poder minimizarse favoreciendo que el cuidador pueda disponer de descanso para sí mismo. Por tanto, procuraremos que el cuidador sepa cuidar y cuidarse, para disminuir la tristeza que se asocia con la impotencia o a la rabia.
El familiar cuidador asocia tener una mayor capacidad como cuidador con una mayor información recibida del centro.
Sentir que se participa en las sesiones con los terapeutas incrementa el sentimiento de tranquilidad.
El sentir “satisfacción por lo que hace respecto de la hija” se asocia tanto con la dedicación de actuaciones positivas hacia ella como con los autocuidados como cuidador. Ya vimos que saber cuidar y cuidarse también disminuye la Impotencia y la Rabia.
La Culpa se minimiza favoreciendo que el cuidador pueda compartir tiempo con otros miembros de la familia. Globalmente, la culpa es baja en nuestro grupo de madres-cuidadoras.
Sentir “orgullo por su hija” es una forma expresiva del narcisismo de vida que en la paciente ahora desfallece.
La autoevaluación de padres en su función cuidadora es de un notable. De todos modos, es importante que el centro de tratamiento pueda detectar al cuidador más vulnerable y ayudarle a encontrar momentos de descanso y de dedicación a otros familiares, reconociendo en sus actuaciones un buen hacer como cuidador, informarle para que desarrolle sus habilidades, puesto que esto va a mejorar el estado afectivo del cuidador y su colaboración en el tratamiento, aminorando su rabia, impotencia, tristeza o pérdida de esperanza….
Los ítems CASK 3, 8, 18, 25 y 27 (valores inferiores a 65) pueden ayudarnos a detectar aquellos cuidadores más vulnerables, en nuestra muestra coincidente con este perfil sociodemográfico: baja edad de la paciente, estado civil de divorcio, baja edad de la madre, enfermedad mental del cuidador. A pesar de todo, la encuesta de satisfacción de los padres respecto al centro de tratamiento es excelente.
Sin embargo, teniendo en cuenta que la tarea de padres-cuidadores es encomendada encarecidamente por nuestro programa ambulatorio de tratamiento, parecen oportunas dos propuestas de mejora del servicio: la implementación de un grupo multifamiliar y la posibilidad, en algunos casos escogidos, de una psicoterapia más específica o intensiva, sea individual o familiar.
Limitaciones
Entendemos que 20 cuidadores familiares encuestados es un pequeño tamaño muestral para generalizar los resultados a otros entornos asistenciales, pero es un tamaño representativo sobre nuestros pacientes, en la medida que el total de casos nuevos admitidos anualmente es de 30, de forma que representan a dos tercios del total anual. Los resultados nos resultan útiles para evaluar y repensar nuestro modelo de trabajo (García y Vidal, 2008; García, Díez, Vidal, Fabra y Montagut, 2019 ).
Bibliografía
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Encontrarán las tablas correspondientes de este artículo en el PDF adjunto.
