Una lectura psicoanalítica de la película Spotlight. Abuso sexual y estupro
Alicia Beatriz Dorado de Lisondo
RESUMEN
Una lectura psicoanalítica de la película Spotlight. Abuso sexual y estupro. La película Spotlight (Open Road Films, 2015) versa sobre la investigación realizada por el diario The Boston Globe sobre los abusos sexuales cometidos por sacerdotes. En este trabajo abordo: secretos y mentiras como toxinas que envenenan la personalidad; la verdad como nutriente de la vida mental; el poder del establishment; la imposibilidad de elaborar el trauma cuando el dolor no puede ser compartido; la desmentida de la realidad; el fanatismo dogmático; el valor de la publicación de la investigación al otorgar voz y visibilidad a lo silenciado; la importancia de la ley; el estupro. Palabras clave: abuso sexual, mentiras, establishment, fanatismo, estupro.
ABSTRACT
A psychoanalytical reading of the film Spotlight. Sexual abuse and rape. The film Spotlight (Open Road Films, 2015) is about The Boston Globe’s research on sexual abuse by priests. In this work: secrets and lies as toxins that poison personality; truth as nourishment of mental life; the power of the establishment; the impossibility of elaborating trauma when pain cannot be shared; the denial of reality; dogmatic fanaticism; the value of the publishing on the research by giving voice and visibility to the silenced; the importance of law; the statutory rape. Keywords: sexual abuse, lying, establishment, fanaticism, statutory rape.
RESUM
Una lectura psicoanalítica de la pel·lícula Spotlight. Abús sexual i estupre. La pel·lícula Spotlight (Open Road Films, 2015) va d’una investigació realitzada pel diari The Boston Globe sobre els abusos sexuals comesos per sacerdots. En aquest treball abordo: secrets i mentires com a toxines que enverinen la personalitat; la veritat com a nutrient de la vida mental; el poder de l’establishment; la impossibilitat d’elaborar el trauma quan el dolor no pot ser compartit; el fanatisme dogmàtic; el valor de la publicació de la investigació a l’atorgar llum i visibilitat a allò silenciat; la importància de la llei; l’estupre. Paraules clau: abús sexual, mentida, establiment, fanatisme, estupre.
Introducción
La película Spotlight de McCarthy (Open Road Films, 2015) es interpretada a la luz del psicoanálisis. Esta obra de arte muestra las resistencias para publicar en el diario la investigación sobre los abusos sexuales y pedofilia realizada por sacerdotes en Massachusetts. Resistencias del propio diario, como muestra la indignidad del periodista Robinson, quien abandona la tarea. Resistencias de la Arquidiócesis de Boston, encarnadas en el cardenal Law. Resistencias de los familiares de los abusados, quienes acusan a las víctimas de ser mentirosos, para defender fanáticamente a la Iglesia y a la religión. Publicar el resultado de la investigación es permitir que el público tome consciencia de esta penosa realidad. Una aproximación a la verdad de los acontecimientos. Es legitimar el dolor de niños y adolescentes psíquicamente maltratados, violentamente sometidos a violaciones ultrajantes en el cuerpo y en el alma.
Esta situación traumática es potencializada cuando no se puede compartir el sufrimiento; cuando la confesión, la narrativa incipiente, el llanto, precisan ser silenciados. El abuso es desmentido en un ambiente contaminado por la hipocresía. Uno de los destinos posibles del trauma es que se enquista en la mente. Escisiones y aislamiento, característicos de los estados autistas, evitan el contacto humano. La identificación con el agresor es camino frecuente; en lugar de ser pasivamente abusado, se busca ser activamente el abusador. Las posibilidades de elaboración del trauma son abortadas sin la posibilidad de representación para tejer una red simbólica. Las heridas en el psiquismo agujerean el tejido mental. La compulsión repetitiva busca una y otra vez alivio al dolor desgarrador.
Argumento de la película
En el año 2001, el diario The Boston Globe contrata a un nuevo editor, Marty Baron, quien lee un artículo de un abogado, Mitchell Garabedian, que decía que el arzobispo de Boston, el cardenal Law, sabía que el padre John Geoghan estaba abusando sexualmente de niños y no hacía nada al respecto. Robinson, editor del time Spotlight (“foco”), es el responsable de un pequeño equipo que trabaja durante meses para producir artículos de investigación. Baron pide que ese equipo de Spotlight se dedique al caso. Al principio, se creía que la historia era solamente de un padre que había sido trasladado en sus funciones a distintas ciudades. El equipo Spotlight descubre un patrón sobre el abuso de niños por sacerdotes en Massachusetts y un silenciamiento por la Arquidiócesis de Boston. Con la ayuda de un hombre que lidera una asociación de víctimas, los periodistas amplían la búsqueda abarcando a 13 sacerdotes. Este hombre denuncia que ya le había enviado todo el material al diario hacía algunos años y que había sido ignorado. Mediante un ex-sacerdote que trabajaba en la rehabilitación de padres pedófilos, los periodistas descubren que el número de padres puede llegar a 90. Después de la tragedia del 11 de septiembre en Nueva York, la investigación fue suspendida y retomada cuando Garabedian le confiesa a Rezendes que existen documentos públicos que prueban que el Cardenal Law sabía de los problemas sobre abuso sexual y pedofilia y los ignoró. Robinson confesó que él dirigía al equipo que, en 1993, había recibido una lista de padres pedófilos, pero que no los investigó. Baron reconoce el valor del trabajo de Robinson con el equipo de Spotlight. Después que el diario gana una acción judicial para que más documentos sean publicados, el equipo de Spothlight empieza a escribir la historia, que publicará a comienzos del 2002. En la primera página aparece un link para ingresar a los documentos que acusan al Cardenal Law y un número de teléfono solicitando que las víctimas de sacerdotes pedófilos hagan la respectiva denuncia. A la mañana siguiente, la redacción del equipo Spothlight es inundada por las comunicaciones de víctimas queriendo contar sus historias. Destaco en la película ciertos temas relevantes para el propósito de este trabajo.
La publicación de la investigación sobre los abusos sexuales en la arquidiócesis. Se abre la caja de pandora de las víctimas
¿Cómo entender las denuncias de las víctimas aprés-coup? El diario legitima el derecho a que verdades sean re-veladas y abre espacio para que los acontecimientos vivenciados, silenciados, encubiertos por niños, adolescentes, familiares y la Iglesia encuentren la posibilidad de expresión y visibilidad en una narrativa que re-significa la historia sufrida. El dolor psíquico puede ser compartido, el público de lectores se constituye como un gran otro capaz de tomar consciencia sobre los abusos practicados por el clero, tema tabú. La documentación evidencia los hechos y sustenta la confiabilidad de las denuncias. Estos adultos, los niños y adolescentes de ayer, son invitados a no silenciar más. No son des-autorizados a pronunciarse y obligados a refugiarse en el mutismo, las escisiones, el aislamiento ante la incomprensión, la indiferencia, las amenazas, de familiares y religiosos.
El poder de la verdad. Secretos y mentiras, toxinas que envenenan a la personalidad
Tanto Freud como Bion sostienen que la verdad alimenta al alma humana. Ella es incognoscible. Una cuestión epistemológica no permite alcanzar la verdad como la cosa en sí, en el referencial kantiano. Siempre podemos aproximarnos a la verdad con humildad. Toda formulación, por más verdadera que sea, siempre tendrá una pitada de falsedad (De Bianchedi, 2001) que ilumina la imposibilidad de lograr su esencia, en el referencial bioniano: “O”, la realidad última. La mentira envenena a la mente (Grinberg, Sor y De Bianchedi, 1991). Ella es tóxica. Una mentira inicia un círculo pernicioso en un encadenamiento que se potencializa (Lisondo, 2014). Una mentira lleva a otra. El mentiroso sabe sobre la verdad que enmascara. Mentir es un acto consciente. La Tabla negativa de Bion es usada para registrar los ataques voraces a la verdad y a los vínculos. En las listas investigadas por Spotlight, los sacerdotes pedófilos eran trasladados a otras ciudades o aparecían con licencia médica. Estas manipulaciones tenían como objetivo “borrar” el abuso cometido y defender fanáticamente (Sor y Senet, 2010) a la sagrada institución Iglesia y al establishment de cualquier posible de-velación sobre la actuación de los padres abusadores. En la película, el abogado de los abusadores miente para trabajar a favor del establishment. En el sentido opuesto, los abogados del Boston Globe consiguen los papeles confidenciales que envían a Rezendes. Garabedian es otro de los profesionales que busca la verdad y la justicia. En la película, contrasta su humilde oficina al ser comparada con el lujo y la majestuosidad del inmueble del abogado corrupto. Cuando predomina la parte psicótica de la personalidad, por la omnisciencia y la omnipotencia, no es posible discriminar entre verdad y mentira (De Bianchedi et al., 1993). El psicótico rompe el contacto con la realidad. El equipo de Spotlight busca la verdad con pasión. Más allá de conquistar lectores, del orgullo personal por los desafíos vencidos, de una posible afirmación narcisista del nuevo editor y de los periodistas de Spotlight, ellos, al entrar en contacto emocional con las víctimas, con la corrupción del poder judicial y de la Iglesia, con la lucha del abogado honesto, son con-movidos por la fuerte experiencia emocional a enfrentar y aprenden con la dolorosa realidad. Este equipo se transforma. La publicación de la nota periodística busca alcanzar el núcleo de la misión del periodismo: informar al público los hechos reales, para que lleguen a la conciencia de todos. Están comprometidos con el conocimiento parcial pero contundente, que fue conquistado paso a paso, en la investigación. No es posible medir las conquistas sociales del periodismo de investigación (Sá, 2017). La aproximación dosificada a la verdad puede provocar la re-edición del trauma que ahora tiene la posibilidad de ser estructurante (Tesone, 2016), al ser evocado y representado por la palabra. También otras escabrosas investigaciones pueden aparecer y propiciar efectos preventivos, al respetar la ley. El temor superyoico y la tiranía de la estructura de los ideales impuesta por las autoridades religiosas y los familiares, la impunidad a los torturadores, entre otros factores, potencializaron el trauma sufrido. El link publicado en el artículo permite que los lectores conozcan los documentos y entren en contacto con los hechos, en lugar de seguir en un estado de ceguera provocado por las peligrosas creencias. Las víctimas de abuso sexual no siempre pueden construir una identidad vertical (Solomon, 2012), como acontece en la transmisión psíquica intergeneracional. Los padres, no abusados, no pueden ofrecer a los hijos un repertorio de vivencias sobre esta atrocidad, como lo pueden hacer sobre la religión, valores, costumbres familiares, etc. Esta comunidad de niños y adolescentes traumatizados precisan compartir con sus pares, en un grupo de “iguales”, estas experiencias para construir una identidad en la horizontalidad (Solomon, 2012). El abuso sexual puede ser extraño a sus padres. La culpa inconsciente y /o consciente de los progenitores por haber elegido esa escuela para los hijos puede haber facilitado una sordera y una ceguera psíquica. La idolatría y veneración, como dogma fanático en un vínculo de menos, menos amor, sepulta al pensamiento.
Sobre las víctimas: abusados y abusadores
No quiero caer en el peligro de una división típica del maniqueísmo entre los abusados, por un lado, y los abusadores, por el otro, en una lógica binaria. La tentación de una postura moral, prejuiciosa, simplista, que impide el pensamiento y mutila la complejidad de lo humano con una mente multidimensional, es muy peligrosa. No hay duda de que el número de padres abusadores, la complicidad de las autoridades y las estrategias para esconder los hechos muestran la corrupción institucional. ¿Qué hipótesis imaginativas podrían ser formuladas sobre los factores inconscientes en juego en las criaturas en formación, en los religiosos y en las instituciones? Es un ejercicio del psicoanálisis aplicado fuera de los muros del consultorio. A partir de Freud (1921), el psicoanálisis nos ofrece valiosos aportes para comprender la importancia del líder, a quien se le atribuyen funciones parentales, idealizado como un salvador, idolatrado para soportar el ontológico desamparo humano (Lisondo, 2018). A su vez, Bion pone de manifiesto los supuestos básicos en el funcionamiento grupal, entre ellos, el de la dependencia al líder. Pero nos alerta acerca de que todos los supuestos básicos están siempre presentes en la personalidad con mayor o menor intensidad. Un sacerdote religioso es una figura de autoridad y poder, un representante del Dios-Padre. Estos atributos son usados con crueldad en la película. Un niño, un adolescente, depende de seres que puedan ejercer funciones parentales, suficientemente buenas, para el desarrollo mental, por la prematura condición ontológica del ser humano al nacer. Es importante no confundir el lenguaje de la ternura con el lenguaje del erotismo, tal como afirma Ferenczi (1932). De la imitación se camina hacia la identificación en la construcción, siempre inacabada, de la propia identidad. Phill, una de las víctimas, revela que él sólo tenía 12 años cuando su padre se suicidó y que su madre era esquizofrénica. En este escenario de dolor y sufrimiento, apareció el sacerdote abusador, en la casa, para una visita de consuelo. La presencia del clérigo fue casi interpretada como siendo la visita de un Dios. El frágil púber, en pleno duelo, se somete al maltrato del farsante en busca de refugio, protección y amparo. El trauma se hace más grande ante la violencia del abuso mental. Una profunda desilusión. Un divorcio entre el discurso profesado y los hechos. La palabra pierde valor y credibilidad. ¿Phill estaría inundado de culpa ante el suicidio de su padre? ¿En su mundo interno había realizado una fantasía parricida? ¿Se trataría de un sometimiento al abuso sexual, a procura de un padre vivo-muerto? Joe, un joven gay, le cuenta con vergüenza a una de las periodistas, en un angustiado relato entrecortado, que se sometió al abuso sexual al sentir que su homosexualidad era aceptada por el hipócrita sacerdote. Con el abuso se inició en la “vida sexual”. ¿El abuso realizado por un sacerdote fue una bendición, una evidencia de la aceptación de su homosexualidad por la Iglesia? ¿Una realización invertida de su complejo edípico? ¿Una búsqueda narcisista para lograr afirmación? La identidad sexual y el género son construcciones que no están predeterminadas por la constitución anatómica. Esta última es apenas un factor a considerar entre tantos otros, que están entrelazados (Stitzman, 2011). Patrick, que está esperando un hijo, al empezar la confesión no quiere que su nombre aparezca en la declaración, debido a la vergüenza y la culpa que le provoca la historia. Al sentirse psíquicamente escuchado y contenido por el periodista, en el escritorio del abogado honesto, ya cuando estaba de salida, de pie, Patrick decide autorizar que aparezca su nombre. Ya no precisa silenciar su historia; ahora se puede apropiar de ella. Una mujer entrevistada revela su dolor resentido. Cuando era niña, su relato fue ridiculizado por la madre -fanática religiosa- en fuerte alianza perversa con la Iglesia. La progenitora recibía al religioso abusador con reverencia en la casa. Más allá del abuso sexual, el poder de la palabra de esta niña fue desautorizado por su madre. ¿Esta hija viviría en el abuso la realización de su fantasía infantil de relacionarse sexualmente con el padre biológico, desplazada en la figura del religioso? ¿Este abuso consistiría en un ataque a su madre, excluida de la escena, tal como ella podía sentirse excluida de la cámara nupcial? Una de las periodistas, al buscar pruebas al estilo Sherlock Holmes, llega a la casa de un religioso corrupto. En la puerta de entrada, él niega las acusaciones de abuso sexual porque no tenía placer. Este religioso también había sido abusado cuando era niño y entonces, con su experiencia, se autorizaba a diferenciar el abuso de otras prácticas sexuales igualmente perversas. Como muestra la experiencia clínica y la literatura, el otrora abusado puede devenir abusador más tarde. La hermana del sacerdote, cuando escucha la conversación, sale furiosa y cierra violentamente la puerta, expulsando a la periodista que encarna la posibilidad de investigación y conocimiento. En la mente de los abusados, el trauma está en carne viva. Fue silenciado por miedo, vergüenza, culpa, sometimiento a la autoridad, pavor de venganzas y de represalias. Desde Freud, sabemos que el niño construye fantasías incestuosas con sus progenitores: los deseos sexuales infantiles. El abandono de la teoría de la seducción, como hecho real, abre el portal para enaltecer las fantasías psíquicas, como acontecimiento universal. Entretanto, cabe a Laplanche retomar el tema de la seducción, para elucidar la teoría de la seducción generalizada. En ella explicita que el adulto inocula en la cría significantes enigmáticos. La penetración no es concretizada mediante el órgano sexual. Es una penetración mental. En el abuso sexual, el niño, el adolescente y también los adultos, realizan fantasías edípicas. Las leyes de parentesco -la ley de todas las leyes-, la estructura de los ideales y el superyó son transgredidos. La culpa, la vergüenza y el pavor inundan el psiquismo por el crimen cometido. Es evidente que el psicópata inescrupuloso no siente culpa. ¡¡Él inocula acciones en el otro!! Cabe destacar que el abuso sexual niega la diferencia entre las generaciones y la diferencia de sexos, para Chassuet-Smirgel (1988), base del principio de realidad. También potencializa “el terror sin nombre” (Bion, 1962), es decir, el temor a la pérdida total de significado de las experiencias emocionales aberrantes y paradójicas. El desamparo catastrófico, ante la privación de las funciones parentales (Lisondo, 2018), provoca la vivencia de profunda orfandad. Un ex-sacerdote psiquiatra, responsable de un centro de rehabilitación de religiosos pedófilos, atribuye al celibato y a los dogmas religiosos fanáticos (Sor y Senet, 1992) la aparición de la sexualidad “prohibida” en forma perversa. Una sinfonía del polimorfismo infantil, con pathos representado. Una confusión de las zonas erógenas (Meltzer, 1973) y geográficas, voracidad sin placer, goce irresponsable, predominio de la sensorialidad en una lujuria voluptuosa, diversión estéril, violación de la privacidad (Hartke, 2016), fantasías omnipotentes de intrusión (Meltzer, 1994), tropismos de asesinato y de parasitismo destacados (Bion, 1992). El otro es reducido a la condición de objeto en lugar de ser un sujeto. ¿Será que el abuso sexual -a posteriori (Nachtraglich) también desmentido- no pretende justamente desmentir (Verleugnung) las fantasías primarias de castración, la falta básica del ser humano? ¿El abuso sería un ataque envidioso a los alumnos, jóvenes fieles, equiparados simbólicamente a los hijos de mamá? ¿No habría un ataque a la casa de Dios, cuerpo-matriz de la madre?
El poder del establishment: la Iglesia, el colegio, el poder judicial corrupto, la comunidad
Bion (1970), en Atención e Interpretación define al establishment como el cuerpo de personas que, por lo general, puede esperarse que ejerzan el poder y la responsabilidad en virtud de su posición social, fortuna y dotes intelectuales y emocionales. El establishment puede referirse al mundo interno de una persona, a un grupo, o a la clase imperante en un grupo. La Iglesia, el Poder Judicial y la comunidad en Boston son las instituciones abordadas. El establishment formula leyes, reglas o pensamientos para hacer más tolerables las comprensiones de individuos geniales, protegiendo a la sociedad del resplandor a veces intolerable de las ideas de los genios. Además, permite y facilita a los miembros del grupo el acceso a la idea innovadora, productora de cambios catastróficos de grandes dimensiones. En la película, el nuevo editor encarna la temida revolución al reiniciar la investigación sobre la pedofilia en la ciudad. Baron, el nuevo profesional judío, cuando visita al cardenal Law, es sobornado y recibe como regalo del cardenal una Biblia. ¿No es ésta una evidencia de la falta de respeto a la diferencia en una relación de alteridad? Esta Biblia en este contexto, ¿no sería un claro ejemplo del imperio de la idea única y dogmática: la doctrina cristiana? La revelación del abuso sexual es la idea nueva que el establishment no puede contener ni tolerar; así evita la turbulencia. Bion exploró la relación entre la idea nueva como contenido (♂) y el establishment como continente (♀). Boston es una ciudad provinciana. Tanto los padres de la Iglesia como los docentes de la tradicional escuela religiosa son personalidades conocidas en la comunidad. Hay muchos vínculos (entrelazados) cruzados que tejen una transmisión psíquica transgeneracional en una historia de secretos y mentiras (Lisondo, 2014) e ideas entrelazadas (Stitzman, 2011). La hipocresía en la fiesta con prestigiosas figuras de la comunidad y la reunión en el tradicional colegio católico entre el periodista, ex-alumno, con las autoridades de esa institución, ex-colegas, revelan las resistencias para que la verdad aparezca. El abuso sexual en la comunidad es un tema tabú en la Iglesia, en el colegio y en el poder judicial corrupto. El mentiroso status precisa ser mantenido a ultranza como siendo cierto, en lugar de la verdadera calificación. La estabilidad de las jerarquías precisa ser exaltada. Las investigaciones son atacadas de todas las formas, dogmáticamente en un medio fanático de menos menos conocimiento (- – K). ¡Es peligroso acercarse a la verdad! Registros y pruebas desaparecen para esconder la realidad. No hay espacio para la incertidumbre, la duda, la frustración, el misterio y lo aleatorio que están contenidos en el verdadero conocimiento.
La sabia curiosidad que promueve la investigación
Para Bion (1962) el deseo de conocer (vínculo K) es tan importante como el vínculo de amor (L) y el vínculo de odio (H). Los periodistas seleccionados por el diario –Spotlight– para las investigaciones especiales tienen una actitud de asombro y curiosidad que los motiva a investigar los hechos en un vínculo de conocimiento (K), en contacto con la realidad. La investigación sobre el abuso sexual ya había sido descartada por el equipo editorial anterior, ante el miedo intimidatorio, las amenazas y el riesgo de perder lectores al enfrentar a la poderosa Iglesia. Esta publicación también le permite al diario ejercer una reparación simbólica por la desustancia (renuncia) anterior.
Estupro
Merece también destacar el horror del estupro y el embarazo como consecuencia. Tema este, en lo abordado en la película, y consecuencia frecuente del abuso sexual. En una cultura históricamente machista, en la cual la mujer era y continúa siendo vista aún como si fuese un segundo sexo sometido y sirviente, el estupro es desmentido, la violencia rechazada. Ella es interpretada como ser deseante del acto sexual hediondo, con consciencia, gozo y participación activa en el acto que más tarde denuncia como crimen. Un diferencial de poder entre los géneros permea la cultura. En diferentes países, la legislación ora permite, ora condena el aborto del bebé concebido en un estupro. Cuando es posible acceder a un aborto en condiciones seguras, la mujer que decide tener al hijo es autora de su gesto. No está acatando una decisión tomada por el estado. Las víctimas que optan por el aborto pueden también arrepentirse, entrar en profunda depresión con tendencias suicidas. ¡¡El hijo puede ser abortado, pero no la experiencia!! Deseo destacar las implicaciones psíquicas del nacimiento de ese bebé concebido en un estupro. El infans nace con el estigma de una concepción traumática y horrorosa, permeada por la crueldad y la violencia, muchos a la espera de adopción. El hijo es fruto de la dominación y no del deseo. El embarazo puede ser la repetición permanente de la tortura. El feto puede ser para la mujer que fue estuprada, un cuerpo extraño. Ese bebé encarna la presencia del algo. Él es testimonio del acontecimiento que la madre quiere olvidar. ¿Cómo vincularse con un hijo que evoca en su origen la tragedia? El padre biológico es para la madre la encarnación del demonio. Ahora el hijo es portavoz de esa herencia transgeneracional maldita. Mitad de sus genes son del mal. Cuando la convivencia con este infans, fruto de la perversidad humana, es inimaginable, la salida es la entrega del bebé para adopción. En el origen de este niño adoptado, el secreto sobre su concepción será una sombra en su vida.
A modo de (in) conclusión
Este trabajo pretende convocar la responsabilidad social del psicoanálisis, para participar activamente en la sociedad y en la cultura. Importa resaltar que el abuso sexual sufrido en la infancia o adolescencia no tiene el poder de condenar un destino. Hoy estamos a contramano de una causalidad determinista. La teoría de la complejidad nos autoriza a reconocer el entrecruzamiento entre varios conjuntos de factores que se intersecan en la construcción de la subjetividad, marcada por la ambigüedad y la incertidumbre. Es imposible predecir los efectos que el abuso sexual puede tener en la mente de los protagonistas. Todos los participantes de una situación de abuso necesitan de ayuda específica. Con la esperanza que el poder del psicoanálisis con sus teorías, profundidad reflexiva, experiencia y ética, pueda ofrecer continencia en la cultura, para no más silenciar la barbarie del abuso sexual infantil y transformar la vida de las víctimas con el acceso a nuestra ciencia-arte.
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