Efecto del consumo de té verde en la atención de adolescentes con TDAH: un estudio experimental

Amalia Guadalupe Gómez Cotero, Rosa Paola Figuerola Escoto, Viviana Carmona Torres, Maríade Lourdes Solano Hernández, Luis Jesús López Romero, MarisaItzel Olvera Zanella y José Luis Acosta Rodríguez

RESUMEN

Se llevó a cabo un estudio para determinar el efecto del consumo de té verde (con cafeína) en la atención en los adolescentes de entre 10 y 15 años con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). A partir de un cuasiexperimento de dos grupos (experimental y control) con pretest y postest, se concluyó que el téverde tiene un impacto en la mejora de la atención, pues los participantes que consumieron téverde con cafeína tuvieron mejores resultados en las subpruebas: “dígitos en regresión”, “detección visual” y “20-3” de la dimensión atención y concentración de la prueba Neuropsi. Palabras clave: trastorno por déficit de atención e hiperactividad en ado­lescentes, atención, téverde, Neuropsi, estudio experimental.

ABSTRACT

Effect of green tea consumption on the attention of adolescents with ADHD: an experimental study. A study was conducted to determine the effect of green tea consumption (with caffeine) on attention in adolescents aged 10-15 with attention-deficit/hyperactivity disorder (ADHD). From a quasi-experiment of two groups (experimental and control) with pretest and posttest, it was concluded that green tea has an impact on the improvement of attention, as participants who consumed caffeinated green tea performed better in the subtests: “digits in regression”, “visual detection” and “20-3” of the attention and concentration dimension of the Neuropsi test. Keywords: attention de­ficit hyperactivity disorder in adolescents, attention, green tea, Neuropsi, experimental study.

RESUM

Efecte del consum de te verd en l’atenciód’adolescents amb TDAH: un estudi experimental. Es va dur a terme un estudi per determinar l’efecte del consum de te verd (amb cafeïna) en l’atenció en els adolescents d’entre 10 i 15 anys amb trastorn per dèficit d’atenció i hiperactivitat (TDAH). A partir d’un quasi experiment de dos grups (ex­perimental i control) amb pretest i posttest, es va concloure que el te verd téun impacte en la millora de l’atenció, ja que els participants que van consumir te verd amb cafeïna van tenir millors resultats en les subproves: “dígits en regressió”, “detecció visual” i “20-3” de la dimensió atenció i concentració de la prova Neuropsi. Paraules clau: trastorn per dèficit d’ atenciói hiperactivitat en adolescents, atenció, te verd, Neuropsi, estudi experimental.

Introducción

El trastorno por déficit de atención e hiperac­tividad (TDAH) es un trastorno neurobiológico que involucra problemas relativos a la falta de atención, impulsividad e hiperactividad y que afecta significativamente en el funcionamiento personal de quien lo padece (Puts et al., 2020). Los estudios más consistentes señalan que esta condición impacta en dominios cognitivos tales como: la inhibición, la atención, la percepción del tiempo y la tolerancia a la demora (Rodillo, 2015).

La adolescencia se considera un período del desarrollo que va de los 10 a los 19 (World Health Organization, 2021) y, en esta etapa, las manifestaciones del TDAH cambian. Las muje­res adolescentes con TDHA se muestran signi­ficativamente más introvertidas que la pobla­ción general y los hombres adolescentes se han mostrado significativamente más introvertidos, pesimistas, oposicionistas y autopunitivos (Pi, 2017; Pi et al., 2018).

Por otra parte, los adolescentes con TDAH son propensos a presentar conductas de riesgo (Puts et al., 2018). También se ha evidenciado un vínculo entre el TDAH en la infancia y un ma­yor riesgo de trastorno límite de la personalidad en la adolescencia y edad adulta (Storebø y Si­monsen, 2014; Matthies y Philipsen, 2016; Miller et al., 2008). El TDAH se encuentra relacionado con menor flexibilidad cognitiva, dificultades en tareas de organización y planificación, así como en una afectación en el proceso de toma de decisiones (Rubiales et al., 2011, 2013; Barkley, 2014; Piñón et al., 2019; Christiansen et al., 2019), lo cual pudiera tener un importante impacto en el rendimiento académico de los adolescentes con TDAH pues, de acuerdo con Portela (2016), al menos el 44 % de los jóvenes con este trastor­no viven el fracaso escolar.

Hablar de las afectaciones en la atención de­rivadas del TDAH nos conduce al DSM-5 (Ame­rican Psychiatric Association, 2014), que estruc­tura el trastorno en dos dimensiones: el déficit de atención y la hiperactividad/impulsividad. Con un predominio inatento, se presentarán de­ficiencias en la atención focalizada y en la velo­cidad de procesamiento de la información, así como problemas en la atención selectiva; con un predominio hiperactivo, se encontrarán disfun­ciones en la atención sostenida e incapacidad para inhibir estímulos irrelevantes; finalmente, con un TDAH combinado, se presentarán pro­blemas en atención sostenida, desinhibición y comportamiento disruptivo (Belmar et al., 2013).

Es, entonces, que el estudio de la atención en la población con TDAH se vuelve fundamental, así como la búsqueda de alternativas para mejo­rarla (Corbetta y Shulman, 2002). En este tenor, aunque se ha demostrado que este proceso cog­nitivo puede tener mejoras a través de la prácti­ca y el entrenamiento (Klingberg, 2010), existen también investigaciones que buscan determinar el efecto de sustancias como la cafeína en apoyo de la mejora de diversos procesos cognitivos. El consumo de cafeína tiene un impacto en el siste­ma nervioso central, bloqueando los receptores de adenosina y aumentando la actividad de los neurotransmisores dopamina y noradrenalina, in­volucrados en los procesos de atención y vigilan­cia (Nehlig et al., 1992). Esto conduce a mejoras en diversos procesos cognitivos, en el llamado estado de alerta y en el estado de ánimo de los consumidores (Heishman et al., 1994).

Con respecto a investigaciones previas que evalúan el efecto de la cafeína en el proceso atencional, los resultados han sido heterogéneos. En este sentido, podemos señalar el estudio ex­perimental realizado por Smith et al. (1999), con estudiantes de la Universidad de Bristol, en el que se reclutaron 144 universitarios, con una edad media de 20,4 años (DE = ,25), que fueron asignados al azar a una de siete condiciones. En cada condición, los participantes consumían di­versas sustancias (café con cafeína o descafei­nado, té, cola light, cola, agua de grifo o agua con gas) antes de responder una prueba que evaluaba la atención focalizada. Los resultados indicaron que la cafeína tenía un efecto positivo sobre el tiempo de reacción, pero no se denotó una mejora en el proceso atencional. Ruijter et al. (2000) encontraron también en adultos de entre 20 y 24 años (M = 22,4, DE = 1,9) que la cafeína aumenta la excitación, reduciendo la fatiga y el aburrimiento, pero tampoco reportó efectos en medidas conductuales de la atención sostenida.

Con resultados opuestos, Childs y Wit (2006), también en adultos de entre 18 y 35 años, en­contraron que aunque dosis altas (mayores a 450 mg) pueden deteriorar el rendimiento en tareas cognitivas, dosis menores que van de 150 a 450 mg reflejan mejoras en tareas de vigilan­cia o concentración visual. Entonces, consumir una taza de café estándar (150 mg de cafeína) incrementa el estado de alerta y mejora la aten­ción. Lieberman et al. (1987) observaron efectos aún con dosis muy bajas de cafeína (30 mg), re­flejados en una mejora del estado de ánimo, el estado de alerta, la concentración y tiempos de reacción en adultos de entre 18 y 47 años, con una edad media de 28,1 años.

Resultados y conclusiones distintas en los es­tudios pudieran derivarse de la falta de control en la dosis de cafeína o del estado emocional de las personas. Al respecto, Redgwell et al., (2003) señalan que una cantidad moderada de cafeína puede mejorar la atención en personas agotadas, pero que una cantidad elevada puede disminuir la atención en personas ansiosas.

Con base en lo anterior, se propone el pre­sente estudio experimental, en el que se busca determinar el efecto del consumo de téverde en la atención en los adolescentes de entre 15 y 17 años con TDAH. Es preciso señalar que ocho onzas (1) de té verde contienen entre 30 y 50 mg de cafeína (U.S. Food & Drug Administra­tion, 2018), superando la cantidad mínima que ha mostrado efectos en estudios previos. La uti­lización de la cafeína presente en esta sustancia representa una opción novedosa al consumo de café, sustancia utilizada en la mayoría de los es­tudios previos. La hipótesis fundamental de este trabajo es que el consumo de té verde tendrá un efecto estadísticamente significativo sobre la atención, medida a través de la dimensión del instrumento Neuropsi (Ostrosky-Solís et al., 2003) enfocado en dicho proceso cognitivo.

Material y/o método

Participantes

A partir de un muestreo no probabilístico por conveniencia se reclutó a 60 adolescentes, hombres y mujeres, estudiantes de educación básica con un rango de edad de entre 10 y 15 años (M = 11,95, DE = 1,57). Se solicitó que los estudiantes consumieran cafeína pero que no lo hicieran con bastante regularidad (consumo de una a tres veces por semana). Se buscó también que los participantes contaran con un diagnós­tico de TDAH.

Instrumento

Para medir la atención sostenida, se aplicaron las subpruebas que miden atención y concen­tración de la Bateria Neuropsicológica Breve en español, también conocida como Neuropsi, de­sarrollada por Ostrosky-Solís et al., (2003). Es­tas son: dígitos en regresión, detección visual y 20-3. La confiabilidad Test-Retest para las sub­pruebas de este instrumento va de ,89 a 1.

Procedimiento

El diseño de la investigación fue cuasiexpe­rimental, con dos grupos, pretest y postest. La asignación de los participantes a los grupos no fue aleatoria. Con respecto a la definición opera­cional de la variable independiente, para el grupo experimental se disolvió entre 1 y 2 gramos de té verde en polvo (matcha) en 100 ml de agua, que llegó a los 80 grados Celsius y así permaneció por 30 segundos, condiciones que le permiten actuar como un estímulo, aumentando la actividad en el lóbulo frontal del cerebro, lo que se asocia con la atención sostenida (García-Rodríguez et al., 2012). Para el grupo control, se disolvieron 2 gra­mos de té verde (matcha) descafeinado en 100 ml de agua, que llegó a los 80 grados Celsius, y así permaneció por 30 segundos.

En un primer momento, los padres de los par­ticipantes firmaron el consentimiento informa­do y los participantes firmaron el asentimiento informado. Luego, en un salón amplio con ade­cuada iluminación, ventilación y ausencia de distracciones, se entregó a los participantes un formato de datos sociodemográficos y se apli­caron las subpruebas del Neuropsi de manera individual a los participantes.

Después de la evaluación pretest, cada partici­pante consumió el té verde que el investigador le proporcionó (se entregó con cafeína para el grupo experimental y descafeinado para el grupo control) para posteriormente visualizar un video distractor con una duración de 5 minutos. Una vez finalizada la visualización del video, se aplica­ron las subpruebas del Neuropsi por segunda vez.

El análisis de resultados se llevó a cabo con el programa SPSS Statistics versión 23, con el que primero se exploró si los puntajes totales de los participantes para cada subprueba se­guían una distribución normal. A partir de esto, se decidió el uso de estadística inferencial pa­ramétrica o no paramétrica para comparar el pretest del grupo control con el pretest del gru­po experimental para cada subprueba, el pos­test del grupo control con el postest del grupo experimental para cada subprueba, el prestest del grupo control con el postest de este mismo grupo para cada subprueba y el el prestest del grupo experimental con el postest de este mis­mo grupo para cada subprueba.

Resultados

En la tabla 1 del anexo, se observa la media y desviación estándar para cada una de las sub­pruebas del Neuropsi aplicadas al grupo control y al grupo experimental.

De manera general, observamos que con res­pecto a las medias en el grupo experimental en todas las subpruebas, hubo un aumento del pre­test al postest. Con respecto al grupo control también hubo un aumento en las tres subprue­bas, pero este fue menor.

Posteriormente, se exploró si la distribución de los puntajes totales de cada subprueba para los grupos seguía una distribución normal a par­tir de la prueba de Shapiro-Wilk. Por ausencia de normalidad, se eligió el uso de pruebas no paramétricas.

Por medio de la prueba no paramétrica de ran­gos con signo de Wilcoxon para la comparación de dos grupos relacionados, se evaluó si se pre­sentaban diferencias significativas del pretest al postest, para el caso del grupo experimental y del grupo control. Con una p < ,001 se encon­traron aumentos estadísticamente significativos entre el pretest y postest de ambos grupos para las tres subpruebas (ver tabla 2 del anexo).

Para comparar pretest del grupo control con pretest del grupo experimental y postest del grupo control con postest del grupo experi­mental, se utilizó la prueba U de Mann-Whitney. Al comparar los pretest, no se encontraron dife­rencias estadísticamente significativas entre el grupo experimental y control, lo que indica que, en un inicio, los grupos se encontraban en igual­dad de condiciones con respecto a las compe­tencias que exigían las subpruebas (ver tabla 3 del anexo).

Se usó nuevamente la prueba no paramétrica U de Mann-Whitney para comparar los postest del grupo experimental y control para cada una de las subpruebas, encontrando diferencias sig­nificativas en las tres subpruebas: “dígitos en re­gresión”, “detección visual” y “20-3” (Ver tabla 4 del anexo).

Discusión

El presente estudio buscó confirmar si la cafeí­na presente en el té verde tiene un efecto positi­vo en el proceso atencional. Los resultados coin­ciden con autores como Smith et al. (1999), quien determinó que la cafeína tenía un impacto en la velocidad de reacción para responder en una prueba cognitiva enfocada en la atención. Sin embargo, a diferencia de lo concluido con este autor, quien no reportó un impacto en la preci­sión de las respuestas, en este caso sí podemos determinar mejores resultados en el grupo que ingirió cafeína. Los resultados también coinciden con los que presentó Lieberman et al. (1987), que señala efectos estimulantes aún con dosis muy bajas de cafeína en procesos cognitivos.

Aunque a partir de pruebas estadísticas se determinó que los grupos se encontraban en igualdad de circunstancias en las tres subprue­bas, el hecho de que se utilizara un muestreo por conveniencia y que no se llevara a cabo una asignación aleatoria a cada grupo, pudo gene­rar que los resultados en los postest se debieran a diversas variables contextuales y no realmen­te al efecto de los componentes del té verde. De ahí la importancia de un muestreo probabilísti­co, una asignación aleatoria a cada grupo y de muestras de mayor tamaño para obtener resul­tados más fiables (Llobell et al., 1995).

Con respecto a la clara eficacia del té verde sobre la subprueba de “dígitos en regresión”, se puede explicar por lo que Gómez (2021) señaló en un documento previo, al caracterizarla como la subprueba más susceptible a cualquier esti­mulación.

Finalmente, el hecho de que hubiera aumentos estadísticamente significativos en las tres sub­pruebas, al comparar los puntajes pretest al pos­test en el grupo experimental y en el grupo con­trol, puede deberse al llamado efecto de arrastre (Fontes de Gracia et al., 2001), que refleja los efectos del pretest sobre el postest. Esto pudie­ra corroborarse con un diseño experimental de investigación que permitiera detectar los efec­tos de las prepruebas sobre las postpruebas.

Conclusiones

En conclusión, los hallazgos indican que el consumo de téverde con cafeína en dosis mí­nimas puede tener efectos positivos en las di­mensiones que conforman la evaluación de la atención de los adolescentes con TDAH. Sin embargo, es necesario tener precaución al in­terpretar los resultados debido al tamaño limi­tado de la muestra y a la falta de aleatoriedad con respecto a la asignación a los grupos expe­rimental y control, así como a la falta de control con respecto al efecto de arrastre al aplicar en dos ocasiones las mismas pruebas.

Notas

(1) 8 onzas equivalen a 230 ml, un vaso están­dar (nota del redactor).

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Encontrarán las tablas correspondientes de este artículo en el PDF adjunto.