HOSPITAL DE DÍA PARA ADOLESCENTES COLLBLANC

HOSPITAL DE DÍA PARA ADOLESCENTES

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INFORMACIÓN

  • HORARIO

    Horario asistencial:

    De lunes a jueves De 9.00 a 16.00 h
    Viernes De 9.00 a 14.00 h

    Horario atención administrativa:

    De lunes a jueves De 8.00 a 14.00h y de 14.30 a 16.30 h
    Viernes De 8.00 a 14.00 h
  • CÓMO LLEGAR

    AUTOBUSES INTERURBANOS:

    52, 54, D20, H8, LH1, LH2

    METRO:

    L1, L5, L9S, L10S

    ESTACIÓN RENFE:

    R1, R3, R4

  • CUADRO FACULTATIVO

    VICTOR RIBES:

    OSCAR CAÑADA:

    OMAR DÍEZ

    SEREZADE FARGALLO:

    ANABEL GARCÍA:

    ANNA NIETO:

    VICTOR RIBES:

    JAVIER SANTAMARIA:

    JUAN ÚBEDA:

    JEFE DE SERVICIO

    EDUCACIÓN SOCIAL

    PSIQUIATRÍA

    EDUCACIÓN SOCIAL

    TRABAJO SOCIAL

    EDUCACIÓN SOCIAL

    PSIQUIATRÍA

    ENFERMERÍA

    PSICOLOGÍA CLÍNICA

QUÉ PIENSAN DE NOSOTROS NUESTROS PACIENTES:

La psicóloga que nos trató era muy profesional y muy agradable; y, sobretodo, nos dijo que lo que le pasaba al niño no era culpa nuestra. Ni mía, ni de mi marido, ni de nadie. No era el momento para buscar culpables.

Ahora, en poco tiempo, todo ha cambiado. Mi hijo está mucho mejor.

Fuimos al psicólogo y realmente me encontré con alguien que nos escuchaba y tenía ganas de ayudarnos. Gracias a aquella visita, hoy en día puedo tener una conversación con mi hija. Sin gritos, sin sustos, sin desprecios, sin portazos. Pienso que, si de pequeño hubiera podido ir al psicólogo, las cosas me hubieran ido mucho mejor.

Recuerdo el primer día que fui al psicólogo. Estaba en el patio de la escuela jugando con mis amigos y vinieron mis padres a recogerme. Le conté que muchas veces me hago pipi en la cama.

Desde que fui al psicólogo, solo he mojado la cama una vez y fue porque vi una película de miedo y luego no podía dormir. Me gustaría quedarme a dormir en casa de algún amigo. Así podríamos divertir-nos mucho hablando por la noche.

Me sorprendió porqué me gustó ir al psicólogo. Me hizo sentir muy cómoda y en ningún momento me sentí juzgada ni culpable de nada. Ahora, muchas veces hablo con mi madre de cosas que nunca se me hubieran ocurrido.

Lo mejor de todo es que ya no estoy enfadada todo el día y en el instituto han dejado de amonestarme. La profe de catalán ya no me expulsa de clase. Ahora siento que todo es más fácil… hasta los exámenes.