Unidad de hospital de día PAIMM/RETORN
Eugeni Bruguera, Enric Llavayol, Meritxell Heredia, Tania Pujol, Mariló Rios, Sergi Valero, Josep Matalí y Miquel Casas
Los profesionales de la salud enferman igual que la población general, pero su actitud frente a los trastornos mentales puede agravar la situación, al tender a minimizarlos o a negarlos, a automedicarse y al elevado temor a la estigmatización que sufre el profesional sanitario enfermo si solicita ayuda a los dispositivos asistenciales generales. Situación que conlleva el aplazamiento de la búsqueda de soluciones y al agravamiento de las consecuencias de la enfermedad, generando un alto riesgo de mala praxis que puede derivar en graves perjuicios para la población atendida por dichos profesionales (Casas et al, 2004). La American Medical Association (AMA) advertía en 1972 que un médico podía ver afectada negativamente su práctica profesional a causa de problemas psíquicos y/o conductas adictivas. Distintos estudios han evidenciado que la prevalencia de abuso de sustancias es más alta en la población médica que en la población general. Alrededor del 10-12% de los médicos en los Estados Unidos presentan un trastorno por dependencia de sustancias (McLellan et al, 2008). Algunas de las hipótesis para argumentar esta elevada prevalencia de consumo de drogas entre médicos son: la facilidad de acceso a sustancias adictivas, los altos índices de estrés y de burnout entre el colectivo (Canadian Physician Healt Program, 2003) así como que el 37% de los médicos se autoprescriben para paliar el malestar (Laure, 2000). En 1973 la AMA publicó el informe “el médico enfermo” del que se desprendían dos grandes recomendaciones: la necesidad de establecer por parte de las sociedades médicas estatales, programas orientados a identifi car y tratar médicos enfermos, y la necesidad de desarrollar las medidas legislativas que permitieran disponer de acciones punitivas en caso necesario. La creación de programas específi cos para profesionales de la salud responde a la convicción que los colegios profesionales pueden garantizar la capacidad profesional de sus colegiados enfermos si disponen de la posibilidad de detectar, tratar y realizar un seguimiento de dichos profesionales evitando la mala praxis como consecuencia de su patología psiquiátrica y en especial la causada por el consumo de alcohol, psicofármacos o drogas ilegales (Casas et al, 2004). En este contexto, en 1998 y bajo los auspicios del Colegio de Médicos de Barcelona y el apoyo de la administración sanitaria catalana, se pone en marcha el Programa de Atención Integral del Médico Enfermo (PAIME) con una doble fi nalidad: en primer lugar, atender de manera especializada a médicos que sufren trastornos mentales y/o adicciones y en segundo lugar, asegurar al ciudadano que estos médicos están capacitados para ejercer la medicina (Casas et al, 2001). Posteriormente se adhirieron el resto de colegios de médicos catalanes y progresivamente un número importante de colegios del resto de España y se incorporo el Colegio de Enfermería con el programa RETORN. La organización del programa PAIME/RETORN (P/R) de Barcelona está compuesta por una estructura gerencial y administrativa, una comisión de ayuda al médico enfermo, una unidad de peritaje psiquiátrico y una unidad asistencial que dispone de consultas externas, una sala de hospitalización y un hospital de día. Psicopatol. salud ment. 2011, M3, 53-57 54 Desde el inicio del programa, la demanda de tratamiento por un motivo relacionado con el consumo de sustancias ha sido elevada, siendo el alcohol la principal sustancia motivo de intervención. En relación al proceso adictivo sabemos que uno de cuatro médicos recae, al menos una vez, siendo los anestesistas los especialistas que tienen una mayor prevalencia de consumo y que el consumo de opiáceos, la comorbilidad psiquiátrica y el abuso de sustancias en la historia familiar incrementan el riesgo de recaída (Domino et al, 2005). Hay sufi cientes evidencias científi cas que sugieren que los médicos tienen un gran potencial para mejorar su adicción y probablemente su patología mental si disponen de un tratamiento adecuado (Tyssen 2007, Carinci y Christo 2009). La evolución positiva en el tratamiento de las adicciones en médicos ha sido relacionado con: seguimiento longitudinal completo, continuidad en la psicoterapia de grupo, controles toxicológicos, contrato terapéutico y supervisión profesional (Gastfriend, 2005). Los estudios sobre la efectividad en la intervención en adicciones en programas específi cos para personal sanitario muestran resultados positivos a los cinco años de seguimiento con un porcentaje de reincorporación al trabajo de los pacientes atendidos del 78,7% (McLlellan et al, 2008). Los estudios han mostrado que las intervenciones psicosociales (principalmente la terapia motivacional y la cognitivo conductual) son tratamientos efi caces en personas dependientes (Dutra et al, 2008). A su vez, las intervenciones grupales en conductas adictivas muestran una efi cacia igual y superior a las individuales con un menor coste (Monrás et al, 2000). Del 1998 hasta febrero del 2008 el tratamiento de las adicciones en el Programa P/R se realizó de forma convencional combinando el tratamiento farmacológico con la psicoterapia individual y grupal semanal y en los casos que lo necesitaron se realizó un ingreso de desintoxicación. Los resultados obtenidos no se han objetivado pero la percepción clínica era similar a la que reportaba la literatura internacional, es decir, que los médicos enfermos realizaban una buena evolución en relación a su trastorno adictivo consiguiéndose una buena tasa de reincorporación laboral. No obstante, se consideró que el Programa P/R debía mejorar la oferta terapéutica que los profesionales de la salud recibían, sobre todo dirigida a asegurar desde un principio la abstinencia del paciente, a la adquisición de conciencia de enfermedad y al desarrollo de habilidades para consolidar la abstinencia. Por este motivo se diseñó un nuevo modelo de de intervención que se implementó en marzo de 2008. El Programa de Abordaje a la Adicciones resultante se estructura en dos fases: La primera consiste en una modalidad intensiva de un mes de duración que se realiza en un formato de Hospital de Día, que es la que presentamos en este documento, y la segunda es la continuidad del abordaje desde la perspectiva convencional (con el formato mencionado anteriormente). Debe señalarse que a lo largo de todo el proceso, el paciente mantiene la relación terapéutica con su psiquiatra que establece el abordaje psicofarmacológico pertinente. Hospital de Día PAIME/RETORN. Material y métodos. Desde febrero del 2008, el hospital de día P/R focaliza su intervención en el tratamiento de las conductas adictivas en el personal sanitario, instaurando un programa intensivo, estructurado y protocolizado con los siguientes objetivos:
- Aumentar la adherencia al tratamiento de los pacientes.
- Intensificar la intervención en las fases iniciales de tratamiento.
- Reducir las estancias en la Unidad de Internamiento.
- Promover un mayor conocimiento del trastornos adictivos.
- Adquirir mayor conciencia de enfermedad.
- Incrementar las habilidades personales para afrontar situaciones de riesgo.
- Disminuir a medio y largo plazo las recaídas. El motivo de la focalización de la intervención en dicho tipo de trastornos se debe a que son los que entrañan un mayor riesgo de mala praxis entre sanitarios, el control de la cual es uno de los argumentos centrales de la creación de programas específi cos para profesionales de la salud. El hospital de día forma parte de la Intervención Grupal del Programa de Conductas Adictivas del P/R, tiene una capacidad de 15 plazas y el personal está integrado por un psiquiatra coordinador, tres psicólogos a tiempo parcial y una enfermera a tiempo completo. Se trabaja a partir de un calendario organizado, realizando un abordaje integral de 16 jornadas repartidas en cuatro semanas, combinado intervenciones psicoeducativas y psicoterapéuticas para tratar los aspectos relacionados con la adicción y el proceso de deshabituación. Psicopatol. salud ment. 2011, M3, 53-57 Unidad de hospital de día PAIMM/RETORN 55 Está diseñado como un grupo abierto y un cronograma circular (cada 4 semanas se reinicia el temario), que permite la incorporación inmediata de los pacientes al Programa. Al paciente se le recomienda que solicite la baja laboral y puede incorporarse al hospital de día desde el inicio de la desintoxicación si el tratamiento farmacológico no interfi ere en su vigilia o atención. Las actividades grupales del hospital de día se realizan cuatro días a la semana y las dieciséis jornadas incluyen:
- Veinticuatro sesiones teórico-prácticas sobre adicción. De forma estructurada se trabajan aspectos relacionados con las conductas adictivas y el proceso de deshabituación. El temario incluye: prevención de recaída y autoefi cacia según el modelo de Marlatt y Gordon, conciencia de enfermedad, estadios del cambio según el modelo de Prochaska y DiClemente, mecanismos de defensa, habilidades sociales y asertividad, motores de consumo, reestructuración cognitiva según modelo REBT de Albert Ellis, estrategia para el manejo el craving, cambio de estilo de vida y relaciones de ayuda.
- Cuatro talleres psicoeducativos sobre hábitos saludables, en los que enfermería instruye sobre el ejercicio físico, manejo del estrés, higiene del sueño alimentación equilibrada.
- Ocho psicoterapias de grupo donde los pacientes pueden elaborar de forma más personalizada su evolución terapéutica.
- Cuatro prácticas audiovisuales, en las que a partir de la visualización de fragmentos de películas o series, documentales o entrevistas científi cas se generan foros de debate grupales. La utilización de este material ayuda a profundizar aspectos tratados en las sesiones teórico-prácticas, reforzando el aprendizaje, la autorevelación y el modelado.
- Cuatro sesiones de planifi cación semanal con el objetivo de organizar el tiempo en los que los pacientes no asisten al hospital de día y, a la vez, incorporar actividades que permitan promover un estilo de vida saludable.
- En cada una de las jornadas se realizan sesiones de bienvenida y despedida al inicio y fi nalización de la jornada en las que se supervisan los acontecimientos cotidianos y se planifi ca el tiempo entre sesiones. Posteriormente al alta, los pacientes siguen tratamiento individual con su psiquiatra y psicólogo/a de referencia incorporándose a uno de los grupos de psicoterapia semanal para continuar su tratamiento durante un periodo aproximado de dos años. Resultados Durante los primeros dos años de funcionamiento el Hospital de Día P/R ha atendido 153 pacientes, el 76,5% médicos y el 23,5% personal de enfermería. En cuanto al género el 63,4% son hombres frente al 36,6% de mujeres. La media de edad es de 49,6 años. Predominando, claramente (un 54%) los sujetos situados en la franja de edad entre los 46 y 55 años (Tabla 1). El 80,4% de los pacientes cumple criterios de abuso o dependencia al alcohol, el 63,60% a hipnosedantes el 13,1% a cocaína, el 10,5% a opiáceos, el 6,5% psicofármacos estimulantes y el 6,5% cannabis. El 76,5 de los pacientes fueron diagnosticados de trastorno por dependencia a la nicotina. Un 43,7% de la muestra presenta patología dual siendo la comorbilidad psiquiátrica más prevalente los trastornos depresivos (22,90%). Un 5,90 % cumple criterios de TDAH, un 5,2% de TLP un, 3,9 % de ansiedad generalizada, un 3,9% de trastorno bipolar, un 2,6% trastornos adaptativos y un 9% otras entidades psiquiátricas. Durante este periodo se realizaron 153 ingresos y 26 reingresos. El 95,5% de las altas fueron terapéuticas y la mayor parte de los pacientes se reincorporaron a su actividad laboral poco después del alta (Tabla 2). Al alta del hospital de día los pacientes cumplimentan un cuestionario en el que muestran un alto grado de satisfacción. Y se ha constatado una gran adherencia al Programa incorporándose un 75% a las psicoterapias grupales de seguimiento. Conclusiones Por su condición de personal sanitario, médicos y enfermeras tienden a evitar los recursos sanitarios normalizados de salud mental, esto agrava la situación psicopatológica y constituye un riesgo en su práctica clínica. Los colegios profesionales pueden garantizar la capacidad profesional de sus colegiados enfermos si disponen de recursos para detectar, tratar y realizar un seguimiento evitando la mala praxis. Existe evidencia que avala la terapia cognitivo- Psicopatol. salud ment. 2011, M3, 53-57 E. Bruguera, E. Llavayol, M. Heredia, T. Pujol, M. Rios, S. Valero, J. Matalí y M. Casas 56 conductual y la entrevista motivacional en el tratamiento de los trastornos por uso de sustancias en combinación con el tratamiento psicofarmacológico oportuno. Las intervenciones grupales reducen los costes frente a las individuales. El abordaje intensivo se muestra útil en las primeras fases consiguiendo una alta adherencia del tratamiento. El Hospital de Día P/R inicia su actividad específi ca en la atención grupal de los profesionales sanitarios con trastornos adictivos en febrero del 2008. Durante los primeros dos años de funcionamiento 153 médicos y personal de enfermería fueron derivados al hospital de día por presentar trastorno por uso de sustancias o patología dual. El 95,5% completó el programa y el 75% se incorporó a la psicoterapia grupal de seguimiento. Por tanto, los primeros dos años de funcionamiento del Hospital de Día en el marco del Programa de Atención al Médico Enfermo y del programa Retorn parecen reforzar la idea de que un recurso específi co para personal sanitario, facilita el tratamiento adecuado de las conductas adictivas de un colectivo que por sus características tiende a posponer y evitar los recursos de salud mental generales. Agradecimientos Los autores quieren expresar su agradecimiento al Colegio de Médicos de Barcelona por la decisión y el impulso para desarrollar un programa específi co de atención para médicos enfermos pionero en Europa y haber mantenido el entusiasmo durante estos 13 años que han permitido su consolidación. También a las autoridades sanitarias de la Generalitat de Catalunya por creer en el proyecto y contribuir a su fi nanciación. Sin ella, la dimensión alcanzada por el Programa no habría sido posible. Al Colegio de Enfermeria que pocos años después se sumó a la iniciativa y ha mantenido su apoyo. A la Organización Médica Colegial que ha contribuido al desarrollo de los programas para médicos (PAIME) en las distintas comunidades autónomas con un alto grado de coordinación. A todos los profesionales que han colaborado en el programa, médicos, psicólogos, personal de enfermería, auxiliares, personal administrativo y tantos otros que lo han hecho con entusiasmo y entrega. Y finalmente a todos los pacientes, cuyo bienestar es el objetivo último de nuestro trabajo.
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