Interacción comunicativa y representaciones maternas: estudio de una madre y sus bebés gemelos

Mauricio Arteaga Manieu

 

RESUMEN

En este artículo se explora la interacción comunicativa entre una madre y sus bebés gemelos a lo largo de siete meses. También se exploran las representaciones maternas ligadas a la interacción. Se utiliza el método de la observación sistemática y un sistema de categorías para reconocer los patrones comunicacionales que la madre establece con cada uno de sus bebés. Dentro de los resultados obtenidos se observa que cada díada establece patrones interactivos diferentes y además frecuencias de tiempo distintas dedicadas a la interacción comunicativa y al reposo. También se observa una importante convergencia entre la interacción comunicativa que establece cada díada y las representaciones maternas ligadas a la interacción. PALABRAS CLAVE: interacción comunicativa; gemelos; representaciones maternas; sistema de categorías.

ABSTRACT

The purpose of this study was to explore the communicative interaction between a mother and her fraternal twin babies, during 7 months. Maternal representations related to the interaction were also explored. We used the method of systematic observation and a categories system to recognize the communicative pattern that the mother establishes with each baby. The results indicate that: each dyad performs different interactive patterns, and different frequency of time dedicate to communicative interaction and to rest. We observe too, a very important convergence between dyadic communicative interaction and maternal representation related. KEY WORDS: communicative interaction; twins; maternal representations; categories system.

RESUM

En aquest article s’explora la interacció comunicativa entre una mare i els seus bebès bessons al llarg de set mesos. També s’investiguen les representacions maternes lligades a la interacció. S’utilitza el mètode de l’observació sistemàtica i un sistema de categories per reconèixer els patrons comunicacionals que la mare estableix amb cada un dels seus bebès. En els resultats obtinguts s’observa que cada díade estableix patrons interactius diferents i, també diferents freqüències de temps dedicades a la interacció comunicativa i al repòs. Així mateix, s’observa una important convergència entre la interacció comunicativa que estableix cada díade i les representacions maternes lligades a la interacció. PARAULES CLAU: interacció comunicativa; bessons; representacions maternes; sistema de categories.

En el presente estudio1 se intenta abordar, exploratoriamente, el fenómeno de la interacción comunicativa entre una madre y sus bebés gemelos varones (dizigóticos) desde las diecinueve semanas de edad hasta casi el año cumplido (cincuenta y una semanas). Además se exploran las representaciones maternas asociadas al momento particular de la interacción observada con cada uno de sus bebés en dos sesiones de observación, la segunda y la séptima, a través de la técnica de la entrevista microanalítica

Licenciado en psicología y psicólogo profesional. DEA en Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico y Doctor en Psicopatologia Infantojunvenil.

Correspondecia: marteaga@uahurtado.cl

Interacción temprana

Por lo que respecta al estudio de la interacción temprana entre madre-bebé2, tanto en contextos naturales así como en situaciones clínicas y de laboratorio, tiene múltiples referencias en la bibliografía científica. Originalmente, el estudio sistemático de la interacción temprana se desarrolló desde la Etología, dirigido a la observación directa de ciertos comportamientos entre el progenitor y sus crías en múltiples especies no humanas, dentro de una perspectiva evolucionista del comportamiento. Destacan fundamentalmente las aportaciones de Konrad Lorenz y Robert Hinde (Hinde, 1997) que han sentado las bases generales de la metodología apropiada para aproximarse al tema de la interacción temprana.

Dentro del Psicoanálisis también se han producido importantes contribuciones hacia la comprensión del vínculo temprano entre madre y bebé, pero desde distinto ángulo. Destacables son los trabajos de Melanie Klein (1996) con relación a los estadios tempranos del complejo de edipo dentro del primer año de vida del bebé, y los de Bion (1990), donde encontramos una serie de ideas novedosas para la época, con respecto al vínculo temprano madre-bebé. También Winnicott (1975, 1988) dedicó gran parte de su trabajo al estudio de la díada como unidad inseparable y fundamental para comprender el desarrollo temprano del bebé. Con ello, Winnicott descentra el interés psicoanalítico clásico desde la tríada a la díada como elemento básico y estructurante de la vida mental del bebé. Quizás el aporte más significativo del psicoanálisis hacia el estudio y sistematización de las interacciones tempranas entre madre-bebé se deba al trabajo de John Bowlby (1986), específicamente a su teoría del apego.

Dentro de los enfoques más actuales, T. Berry Brazelton (Brazelton y Cramer, 1993), es uno de los autores más prolíficos en el tema de la interacción precoz, destacando tanto en el área de la evaluación conductual neonatal así como en las del desarrollo infantil en general. El bebé que describe Brazelton, es un ser altamente competente, dotado desde el nacimiento mismo con una serie de conductas dirigidas a iniciar, mantener y suspender el encuentro interactivo con la madre, activo en el afán de regular el ambiente y sus estados internos según las capacidades de que dispone; en definitiva, un ser predispuesto para interactuar con su ambiente inmediato, es decir, con quien lo cuida.

Daniel Stern (1971, 1997) es otro de los más importantes autores contemporáneos en el estudio de la interacción precoz, así como en el diseño y aplicación de técnicas de intervención propias para esta situación particular. El autor propone un modelo para el estudio de la interacción temprana a partir de diferentes enfoques, integrando los aportes de la observación directa provenientes de la etología, los conceptos psicoanalíticos sobre las relaciones tempranas, las contribuciones de la teoría del aprendizaje, los enfoques sistémicos, las neurociencias, y los factores biológicos del comportamiento.

En un contexto más cercano, las investigaciones de Mitjavila (1990), Ochotorena (1990), Riberas (1999) y Riberas y Losada (2000) abordan el fenómeno de la interacción temprana madre-bebé (o cuidador-bebé) a través de la observación directa, en condiciones normales y deficitarias del bebé (con síndrome de Down), en situación de cambio de pañales y alimentación, en la población española, considerando especialmente los aspectos comunicativos e interactivos de la relación.

Representaciones mentales

Uno de los aspectos fundamentales para comprender el fenómeno global de la interacción temprana es el de las representaciones mentales. Estos aspectos, que genéricamente podemos denominar como representaciones o fantasías, han sido abordados por los estudiosos del fenómeno de la interacción precoz desde que se inició el interés por el tema, pero desde diversos ángulos epistemológicos y metodológicos.

Básicamente, se considera que los aspectos representacionales de la interacción corresponden a aquellos elementos que no se pueden observar directamente durante el curso de un intercambio real, pero que están presentes a nivel mental en cada participante, determinando de algún modo y en cierto grado el curso mismo de los acontecimientos interactivos presentes y futuros (Bennett, Sackler-Lefcourt, Half, et al., 1994; Brazelton y Cramer, 1993; Fava Vizziello, Antonioli, Invernizzi, et al., 1998; Fonagy, 1996; Fonagy, Steele, Moran, et al. 1993; Fonagy & Target, 1999; Nachman, 1998; Stern, 1997).

Gemelos

El estudio de gemelos dentro de la psicología ha sido un ámbito claramente destacado, pero fundamentalmente asociado a la investigación de los aspectos constitucionales (genéticos) del carácter versus los adquiridos (ambientales). Dentro del ámbito que nos interesa, la interacción precoz, el estudio de gemelos “brilla por su ausencia”. Destaca alguna contribución de Stern (1971) y de Monique Robin y colaboradores (Robin, 1999; Robin, Corroyer & Casati, 1996; Robin, Kheroua & Casati, 1992; Robin, Maner-Idrissi & Corroyer, 1998) quien se ha dedicado al estudio de las relaciones entre hermanos gemelos y los correlatos de tal vínculo en el mundo representacional de la madre.

Por último, existen una serie de publicaciones psicoanalíticas que abordan el tema de los gemelos, específicamente las temáticas relacionadas con el “complejo fraterno” y las fantasías de un “doble especular” (Braier, 2000), o las relaciones fantasmáticas entre hermanos gemelos (Negri,1995; Piontelli, 2002).

Objetivos y metodología

Este trabajo se propone como objetivos prioritarios:

  • Explorar el tipo de interacción comunicativa que la madre establece con cada unos de sus bebés para poder comparar los patrones interactivos que se observan y determinar qué tipo de diferencias y/o semejanzas existen en cada uno de ellos.
  • Explorar el mundo representacional de la madre ligado a las situaciones interactivas que nos interesan, para poder determinar la relación entre las representaciones maternas y los estilos interactivos que la madre establece con cada unos de sus bebés.

Para alcanzar estos objetivos, seleccionamos, dentro del contexto amplio de la metodología observacional y siguiendo las directrices de Anguera (1989) y Mitjavila (1992, 1998), “la observación directa y sistematizada, con observador participante-pasivo en un contexto natural”, como método apropiado para la exploración de la interacción comunicativa en el caso que nos interesa.

En lo referente a los sujetos del estudio, se trata de una pareja de varones, gemelos fraternos bivitelinos, y su madre. Los gemelos, Juan y Manuel3 tenían diez y nueve semanas de edad al iniciarse las observaciones (octubre de 2000). Nacieron de parto natural, a término, sin complicaciones pre ni perinatales. Los gemelos fueron los segundos hijos de la familia que ya tenían una hija de un año once meses cumplidos cuando nacieron sus hermanos. La madre, Julia de cuarenta y dos años al momento de la experiencia, convive con el padre de sus hijos desde hace ocho, es licenciada universitaria, pero trabaja como funcionaria administrativa. Al final de la experiencia los gemelos tenían casi un año cumplido (cincuenta y una semanas).

Las observaciones se realizaron en el salón del hogar de la familia, en la situación específica de “cambio de pañales”, tal y como suelen realizarlo habitualmente. Esta situación, tan cotidiana, parece ofrecer un campo privilegiado para el estudio de la interacción temprana, pese a su carácter fundamentalmente funcional (el aseo), y quizás más productiva en cuanto a cantidad absoluta de interacciones que la situación de amamantamiento (Mitjavila, 1992 y 1998).

Antes de la sesión de observación se le pide a la madre que realice el cambio de pañales tal y como lo hace habitualmente. Es la única consigna que se entrega.

Para la recogida de datos se realizaron siete sesiones, con dos observaciones cada una: una con cada gemelo y la madre. En total fueron 14 sesiones. Se iniciaron en octubre de 2000, con un lapso de tiempo inter-sesiones de aproximadamente cinco semanas según la disponibilidad de la madre.

La duración de la observación en sí, es decir, la madre con cada uno de los gemelos por separado durante el cambio de pañales, fue definida a priori según lo recomendaban las experiencias similares realizadas anteriormente, a saber, seis minutos. (Mitjavila, 1992; Riberas, 1999). La observación se realizó con la ayuda de una cámara de vídeo doméstica con micrófono incorporado. La cámara se fijaba previamente en un ángulo y con un encuadre que permitiera la captura de todas las conductas y sonidos emitidos por la díada en la situación de cambio de pañales. Concluido el período de observación con uno de los gemelos, se comenzaba de igual modo con el segundo por otros seis minutos. Durante los períodos de filmación, el observador no aparecía en ningún momento, sólo mientras se cambiaba de un gemelo a otro. La madre ubicaba al bebé sobre un mueble bajo, y se sentaba en un sofá, manteniendo una posición frente a frente. Así, la madre y el bebé se encontraban en una disposición espacial natural y apropiada tanto para realizar las labores de aseo, como para cualquier tipo de interacción. La cámara se situó siempre en el mismo sitio, perpendicular al eje madre-bebé, a una distancia aproximada de 2 a 3 metros, y con una leve inclinación en picado.

Adicionalmente, el observador, a parte de las filmaciones, recogió todos los datos relevantes que se obtuvieron a partir del intercambio con la familia, a través de una especie de diario de observación.

Sistema de categorías

Adoptamos un sistema de categorías específico, ya probado, para explorar la interacción comunicativa temprana en contexto natural. Este sistema, fundamentalmente desarrollado por Mitjavila (1990), fue elaborado en un principio para abordar la interacción temprana entre madre y bebé en los dos primeros meses de vida del lactante. No contamos con los datos psicométricos del sistema de categorías.

Se utilizaron dos subsistemas para consignar las conductas interactivas comunicativas, uno para la madre y otro para los bebés:

Antes de la sesión de observación se le pide a la madre que realice el cambio de pañales tal y como lo hace habitualmente. Es la única consigna que se entrega.

Para la recogida de datos se realizaron siete sesiones, con dos observaciones cada una: una con cada gemelo y la madre. En total fueron 14 sesiones. Se iniciaron en octubre de 2000, con un lapso de tiempo inter-sesiones de aproximadamente cinco semanas según la disponibilidad de la madre.

La duración de la observación en sí, es decir, la madre con cada uno de los gemelos por separado durante el cambio de pañales, fue definida a priori según lo recomendaban las experiencias similares realizadas anteriormente, a saber, seis minutos. (Mitjavila, 1992; Riberas, 1999). La observación se realizó con la ayuda de una cámara de vídeo doméstica con micrófono incorporado. La cámara se fijaba previamente en un ángulo y con un encuadre que permitiera la captura de todas las conductas y sonidos emitidos por la díada en la situación de cambio de pañales. Concluido el período de observación con uno de los gemelos, se comenzaba de igual modo con el segundo por otros seis minutos. Durante los períodos de filmación, el observador no aparecía en ningún momento, sólo mientras se cambiaba de un gemelo a otro. La madre ubicaba al bebé sobre un mueble bajo, y se sentaba en un sofá, manteniendo una posición frente a frente. Así, la madre y el bebé se encontraban en una disposición espacial natural y apropiada tanto para realizar las labores de aseo, como para cualquier tipo de interacción. La cámara se situó siempre en el mismo sitio, perpendicular al eje madre-bebé, a una distancia aproximada de 2 a 3 metros, y con una leve inclinación en picado.

Adicionalmente, el observador, a parte de las filmaciones, recogió todos los datos relevantes que se obtuvieron a partir del intercambio con la familia, a través de una especie de diario de observación.

Sistema de categorías

Adoptamos un sistema de categorías específico, ya probado, para explorar la interacción comunicativa temprana en contexto natural. Este sistema, fundamentalmente desarrollado por Mitjavila (1990), fue elaborado en un principio para abordar la interacción temprana entre madre y bebé en los dos primeros meses de vida del lactante. No contamos con los datos psicométricos del sistema de categorías.

Se utilizaron dos subsistemas para consignar las conductas interactivas comunicativas, uno para la madre y otro para los bebés:

  1. Subsistema madre: Habla (H); Vocaliza (V); Vocalización imitativa (Vi); Mirada (M); Sonríe (S); Expresión (E); Expresión imitativa (Ei); Afecto (A); Juego (J); Manipula (Ma); y Fuera de cámara (Fc).
  2. Subsistema bebés: Vocaliza (v); Mirada (m); Sonrisa (s); Expresión (e); Contacto con la madre (cm); Contacto con objeto (co); Fuera de cámara (fc).

Para cuantificar y tipificar el comportamiento observado dentro del sistema de categorías que adoptamos, utilizamos un formato de registro de campo, el cual nos permitió consignar de forma sistemática y clara la gran mayoría de las conductas que nos interesaban, así como su duración, secuencia en el tiempo y frecuencia. También nos permitió un registro simultáneo o paralelo de los comportamientos comunicativos emitidos por la madre y por el bebé en un tiempo dado. El formato utilizado fue elaborado por Mitjavila (1990, 1992) para la observación de la interacción comunicativa temprana en contexto natural. Para facilitar la lectura de los patrones de las secuencias interactivas de cada díada, también elaboramos una notación tipo fórmula donde pudimos consignar todos los datos que más nos interesaban. Por ejemplo:

A la izquierda, y en mayúsculas, se codifican la categorías de la madre en el orden que van apareciendo en el tiempo y su duración en segundos (subíndice). La línea direccional del medio representa cuál de los miembros de la díada comenzó la interacción, en este ejemplo la madre, y la duración total de la secuencia interactiva (18 segundos). A la derecha, en minúsculas, se codifican las categorías del bebé de igual modo que se hizo con la madre.

Después de la sesión de observación se visualizaban las filmaciones de cada díada madre-bebé, por separado, en un videoreproductor consignando en la hoja de registro, segundo a segundo, cada comportamiento incluido en el sistema de categorías que utilizamos. Así, fue posible consignar cada comportamiento en el segundo que se iniciaba y en el que finalizaba. Todas las observaciones, y todo el proceso de categorización fue realizado por el mismo observador-investigador, autor de este trabajo.

Análisis de los datos y entrevista microanalítica

Los datos cuantitativos obtenidos fueron sometidos a un tratamiento estadístico según las necesidades del estudio. Cuando obtuvimos medias de comportamientos en tiempo, utilizamos la prueba T de Student-Fisher, y con las proporciones de tiempo, utilizamos la prueba Comparación entre dos proporciones (Domènech, 2001). Este procedimiento informático bajo el sistema SPSS  ha sido desarrollado y programado en forma de macro por Domènech, Bonillo, y Granero (!CI2IP, v2000.21.03, Confidence Intervals for Measures of Association, 2000), y consiste en el cálculo de la diferencia entre dos proporciones provenientes de muestras independientes, y además el intervalo de confianza de tal diferencia (siempre usamos un intervalo de confianza de 95%).

Para poder explorar, aunque muy superficialmente, los aspectos imaginarios de la interacción seleccionamos un instrumento denominado Entrevista Microanalítica, desarrollado por Stern y colaboradores (Bennett, Sackler-Lefcourt, Half, et al., 1994; Nachman, 1998; Stern, 1997) y adaptado para nuestros fines particulares por Mitjavila (comunicación personal).

Básicamente, este instrumento es una entrevista semi-estructurada que se aplica a la madre, con la intención de explorar lo que piensa, siente, percibe e imagina respecto de los momentos particulares en que interactúa con su bebé. Los momentos específicos son elegidos por la madre, aunque siempre enmarcados en la situación global que ha sido seleccionada para la observación (cambio de pañales), pidiéndole además que ponga especial atención al momento presente en que se produjo la interacción, limitando en la medida de lo posible las alusiones al pasado y al futuro. Se entrevistó a la madre, en una sesión especial sólo dedicada a ello, después de la visualización de la filmación realizada con cada uno de sus bebés, de modo que la madre pudiera disponer de un referente perceptivo inmediato de las interacciones que había tenido con cada uno de sus bebés. Se aplicó la entrevista microanalítica en dos sesiones de observación determinadas, la segunda y la séptima, a las edades de veintitrés y cincuenta y una semanas respectivamente, con el fin de explorar las representaciones maternas sobre la interacción al inicio y al final de la experiencia para cada bebé por separado.

Resultados

Presentamos a continuación los resultados obtenidos según su carácter cuantitativo o cualitativo.

Resultados cuantitativos

  1. A) Comportamientos comunicativos emitidos por la madre hacia cada uno de sus bebés

Apreciamos algunas diferencias significativas (Prueba T) en la proporción de tiempo que dedica la madre a cada uno de los bebés de acuerdo a las categorías estudiadas (Tabla 1): La madre Habla, Sonríe, emite Expresiones faciales, manifiesta comportamiento Afectuoso y Juega, en promedio significativamente más con Juan que con Manuel. Por otro lado, la madre emite Expresiones imitativas, en promedio significativamente más a Manuel que a Juan. Se aprecia con claridad que la

madre emite más comportamientos comunicativos con Juan, aunque cuando emite Vocalizaciones, espontáneas o Imitativas, así como cuando dirige Miradas hacia sus bebés, no apreciamos diferencias significativas.

Observando estos datos, podemos apreciar claramente que los comportamientos más frecuentes en la madre para interactuar con sus bebés son la Mirada y Hablar, tanto en el caso de Manuel como en el de Juan. Le siguen, en frecuencia absoluta y respecto a Manuel, las Vocalizaciones y las Expresiones faciales, mientras que con Juan, predominan más las Expresiones faciales y luego las Vocalizaciones. Con bastante menos frecuencia, la madre emite comportamientos Afectuosos, Juego y Sonrisas, siendo casi marginal la frecuencia de las Expresiones y Vocalizaciones imitativas emitidas por la madre en relación a ambos bebés (Gráfico 1).

  1. B) Comportamientos comunicativos emitidos por cada bebé dirigidos hacia la madre

En relación a los comportamientos comunicativos que cada uno de los bebés dirige a la madre, pudimos observar algunas diferencias estadísticamente significativas (Prueba T, en Tabla 2). Manuel emite significativamente en promedio, más Vocalizaciones, establece más Contacto físico y más Contacto con objetos que Juan. Juan por su parte emite significativamente en promedio, más Miradas y más Sonrisas a la madre que Manuel. En cuanto a las Expresiones faciales, ambos bebés emiten una proporción de tiempo equivalente de comportamiento.

Podemos apreciar, en el caso de Manuel, que tiende a emitir una serie de comportamientos para interactuar con su madre, especialmente la Mirada, las Vocalizaciones, el Contacto con objetos, seguidos a cierta distancia del Contacto con la madre y la Expresión facial. Juan, en cambio, parece inclinarse por la Mirada como vía casi exclusiva para interactuar con la madre, seguidas a bastante distancia por la Vocalización, y más aún, por el resto de los comportamientos registrados (Gráfico 2).

  1. C) Comportamientos interactivos entre las díadas: Madre-Manuel y Madre-Juan

En la Tabla 3 apreciamos la frecuencia con que cada bebé interactúa con la madre y viceversa. Existen diferencias entre los porcentajes de tiempo que cada díada dedica a estos cuatro estados de la interacción. Para comprobar si estas diferencias son estadísticamente significativas, aplicamos un procedimiento para valorar diferencias entre proporciones.

Los resultados de la prueba nos indican que la díada Madre-Juan permanece sin interactuar una proporción de tiempo significativamente mayor que la díada Madre-Manuel (2,4% más, IC95% 0,1% a 4,7%), lo que implicaría que la díada Madre-Manuel dedica más tiempo a la interacción. Por otro lado, en la díada Madre-Juan, la madre emite más comportamientos interactivos aislados (5,4% más, IC95% 2,9% a 7,8%) que en la díada Madre-Manuel, es decir, la madre estimula más a Juan que a Manuel.

Manuel, por su parte, emite más comportamientos interactivos aislados, sin respuesta de la madre, (4,3% más, IC95% 2,3% a 6,2%) que Juan. Esto implica que Manuel intenta interactuar más con la madre que Juan.

La díada Madre-Manuel permanece en interacción simultánea una proporción de tiempo significativamente mayor que la díada Madre-Juan (3,5% más, IC95% 0,6% a 6,4%). Como señalábamos más arriba, no sólo los períodos de reposo o sin interacción son más prolongados en la díada Madre-Juan sino que, además, sus comportamientos comunicativos simultáneos son menos frecuentes que en el caso de la díada Madre-Manuel.

Centrándonos en la díada Madre-Juan podemos observar que la madre tiende a utilizar el Habla articulado como principal comportamiento para interactuar con Juan, seguido de la Mirada y de las

Vocalizaciones. Por su parte, Juan pareciera inclinarse por la Mirada como comportamiento más utilizado para interactuar, seguido de las Vocalizaciones y el Contacto con la madre y/u objetos. Una vez iniciada la interacción, la madre tiende a agregar otros comportamientos en la secuencia, principalmente comportamiento Afectuoso y Juego. Juan, agrega a la secuencia Expresiones faciales y Sonrisas. En promedio las secuencia de la díada Madre-Juan duran 19,6 segundos. Cuando es la madre quien inicia la secuencia, tiende a hacerlo con lenguaje Hablado, acompañado de Miradas y Vocalizaciones. Cuando es Juan quien inicia la interacción, tiende a hacerlo con Vocalizaciones, seguido de Miradas y Contacto con la madre. En síntesis, el patrón de interacción más frecuente entre la díada Madre-Juan es: H/M/V, A/J, E/S    m/v, cm/co, e/s 20″

Por otro lado, en la díada Madre-Manuel podemos observar que la madre tiende a utilizar la Mirada como principal comportamiento para interactuar con Manuel, seguido del Habla articulado y de las Vocalizaciones. Por su parte, Manuel pareciera inclinarse por las Vocalizaciones como comportamientos más utilizados para interactuar, seguido de la Mirada y del Contacto con objetos. Una vez iniciada la interacción, la madre tiende a agregar otros comportamientos en la secuencia, principalmente Expresiones faciales y comportamiento Afectuoso. Manuel, agrega a la secuencia fundamentalmente Expresiones faciales, Sonrisas y Contacto con la madre. En promedio las secuencia de la díada Madre-Manuel duran 18,4 segundos. Cuando es la madre quien inicia la secuencia, tiende a hacerlo con Miradas, acompañado de lenguaje Hablado y Vocalizaciones. Cuando es Manuel quien inicia la interacción, tiende a hacerlo con Vocalizaciones, seguido de Contacto con objetos. En síntesis, el patrón de interacción más frecuente entre la díada Madre-

Manuel es: M/H/V, E/A, J    v/m/co, e, cm/s

Resultados cualitativos

Para abordar estas comparaciones, primero debemos revisar lo que hemos observado en la segunda y la séptima sesión, momento en que se recogieron las representaciones maternas ligadas a la interacción.

En la segunda sesión, cuando los bebés tenían veintitrés  semanas, observamos algunas diferencias en los estilos comunicativos presentes en cada díada. En la díada Madre-Juan, el patrón comunicativo más común es: H,M 14”􀀁 v, cm/e; donde es Juan quien busca predominantemente la interacción con la madre, a partir de fundamentalmente de Vocalizaciones, y secundariamente Contacto con la madre y Expresiones faciales. La madre por su parte responde a la estimulación de Juan primariamente con comportamiento Verbal y secundariamente Visual. 

En la díada Madre-Manuel el estilo predominante es: H,M 27”􀀁 v; siendo Manuel quien busca la interacción con más frecuencia a través de Vocalizaciones, mientras que la madre le responde principalmente a partir de Comportamiento Verbal y secundariamente Visual. Las diferencias entre ambas díadas giran en torno a los comportamientos más frecuentemente emitidos por los bebés y en las duraciones de las interacciones, pero son muy similares en cuanto a quién estimula para interactuar, en ambos casos el bebé, y en cuanto a los comportamientos emitidos por la madre. También observamos que en la segunda sesión, la madre estimula más a Juan que a Manuel, logrando más comportamiento sincrónico con Manuel que con Juan. Paralelamente, es Manuel quien realiza mayores esfuerzos que Juan para establecer una interacción con su madre.

Según los datos obtenidos a través de la entrevista microanalítica, apreciamos que las representaciones de la madre son bastante consistentes con lo que ocurre en la interacción con cada uno de sus bebés. Por un lado considera que Manuel está más tranquilo y reactivo que su hermano, coincidiendo en alto grado con los niveles de actividad y reactividad de los bebés en esta sesión. También le llama la atención que Juan la hubiese “mirado menos” que su hermano, apuntando nuevamente a una cierta pasividad en Juan en comparación a la de su hermano Manuel. Apunta que Manuel reacciona permanentemente a su estimulación con satisfacción, a diferencia de Juan a quien considera más pasivo.

También encontramos algunas inconsistencias entre el material representacional y lo observado. Lo más llamativo, a nuestro parecer, se refiere a que entre Juan y la madre se observa un grado razonable de sincronía comunicativa, es decir, ambos tienden a emitir comportamientos al unísono con bastante frecuencia. La madre pareciera no captar esta situación, considerando a Juan poco receptivo y reactivo. Alude a unas razones circunstanciales para explicar la poca reactividad de Juan. Dice que quizás está un poco adormilado y por tanto distraído. En general en esta sesión, efectivamente Juan manifiesta dentro de la interacción con la madre menor grado de actividad que su hermano, pero así y todo tiende a ser más activo que la madre en la búsqueda de la interacción. Lo mismo ocurre en la díada Madre-Manuel. Lo que parece ocurrir en esta sesión, tal como lo manifiesta la propia madre, es su preocupación central por el estado de irritación de la piel de los bebés. Así, la madre tiende a desentenderse de la actividad comunicativa para centrarse en el estado físico de los bebés. De hecho, en esta sesión la actividad comunicativa de la madre es francamente más baja que en cualquiera de las demás sesiones, en cambio, la actividad de los bebés es una de las más altas, especialmente la de Manuel. En esta sesión, ambos bebés parecen manifestar mayor interés en interactuar con la madre, seguramente debido a que ella no estaba muy disponible para la interacción, preocupada de otras circunstancias puntuales. En la segunda sesión, la actividad funcional de aseo que ejerció la madre con sus bebés llegó al 73% del tiempo total registrado con Manuel y al 74% con Juan, la tasa más alta de toda la experiencia. De todos modos, la madre tiende a apreciar mayor contacto comunicativo con Manuel que con Juan durante la segunda sesión, lo que se verifica según los datos de la observación.

En la séptima sesión, cuando los bebés tenían cincuenta y una semanas de edad, también observamos diferencias en los estilos comunicativos y grados de actividad de los participantes en cada díada. En la díada Madre-Juan, el patrón comunicativo más común era: H 14”􀀂 m/v, donde la madre tiende a tomar la iniciativa para iniciar la interacción a través de comportamiento Verbal, mientras que Juan, más pasivo en la búsqueda de interacción, responde principalmente con Miradas y Vocalizaciones. 

En la díada Madre-Manuel, el estilo comunicativo más común durante la sesión era: H/V, M 25”􀀃 co, donde ambos participantes tienden a iniciar la interacción de manera simultánea, y la madre, que se manifiesta más activa en la búsqueda de interacción, lo hace principalmente a través de comportamiento Verbal y secundariamente Visual, mientras que Manuel, bastante pasivo en la búsqueda de interacción, responde a la estimulación fundamentalmente a partir del Contacto con objetos. Las diferencias entre ambas díadas giran en torno a los comportamientos más frecuentemente emitidos por los bebés, por la madre en cada díada y en las duraciones de las interacciones.

También observamos que en la séptima sesión la madre estimula más a Juan que a Manuel, logrando más comportamiento sincrónico con Manuel que con Juan. Paralelamente, es Manuel quien realiza mayores esfuerzos que Juan para establecer una interacción con su madre. Cabe destacar, que en séptima sesión, Manuel interactúa principalmente a través del Contacto con objetos, que si bien se considera un comportamiento interactivo, también debe tomarse en cuenta que es una manifestación de la incipiente independencia del bebé, en el sentido de que atiende a otros objetos a su alcance en detrimento de la interacción directa con la madre. 

Según los datos obtenidos a través de la entrevista microanalítica ligados a la séptima sesión, apreciamos que las representaciones de la madre adquieren un giro totalmente inesperado. Primero, la madre durante la entrevista, después de haber visto la filmación de la sesión con Manuel, no logra centrarse en el momento interactivo, sino que más bien se centra en su propia experiencia y en reflexiones sobre su relación en general con sus bebés. Emergen contenidos de carácter depresivo, como ciertas preocupaciones por la falta de tiempo para interactuar con sus hijos, algunas preocupaciones sobre su propia apariencia, etc. Aparecen también algunas dudas sobre la experiencia de la observación en general, destacando las opiniones de la madre sobre lo artificial de la situación. Señala que en su rutina cotidiana, sin el observador presente, la situación de cambio de pañales es para ella una actividad sumamente ordinaria, donde no realiza grandes esfuerzos interactivos. También comenta que teme haber “actuado ficticiamente” con sus bebés durante la experiencia de observación, al ser observada por un extraño. Señala, además, que en lo cotidiano le parece que trata a sus bebés, durante el cambio de pañales, de manera muy poco diferenciada, sin preocuparse mayormente de actuar de manera distinta con cada uno de ellos.

Al examinar las representaciones maternas de la interacción vivida con Juan en la séptima sesión, la madre logra centrarse un poco más en lo ocurrido. Distingue que su interacción con Juan fue, por decirlo así, menos activa, debiendo estimularlo menos que a su hermano Manuel. Expresa que debió esforzarse más con Manuel para estimularlo a comunicarse con ella, seguramente dice, porque Manuel estaba un poco enfadado. Según los datos de la observación, lo que ocurrió en la sesión, más que un estado de malhumor de Manuel, es que el bebé estaba más interesado en otros objetos, manipulando los objetos que estaban a su alcance. Por estos motivos, quizás, la madre experimenta que Manuel no estaba muy pendiente y debió esforzarse más por atraer su atención. Según nuestros datos, los reportes de la madre son inconsistentes con lo ocurrido. Esto pareciera deberse en realidad a que la madre, durante la entrevista se centró en otros aspectos de la experiencia interactiva, específicamente en ciertas inquietudes sobre su relación con los bebés.

Discusión

Diferencias y semejanzas

A partir de los datos obtenidos durante toda la experiencia observamos algunas diferencias en el modo en que interactúa la madre con cada uno de sus bebés y viceversa. Estas diferencias se relacionan con los estilos comunicativos observados en cada díada, y con las frecuencias absolutas de interacción. Cada díada permanece interactuando simultáneamente, así como reposando o sin interacción, una proporción de tiempo significativamente diferente.

Dentro de este contexto, encontramos que en la díada Madre-Manuel se observan estilos comunicativos donde la madre tiende a interactuar principalmente a partir del comportamiento Visual (Miradas) y Verbal (Hablar y Vocalizar), secundariamente a través de comportamiento Expresivo facial y comportamiento Afectuoso, seguido a bastante distancia por el Juego. Por su parte Manuel, tiende a interactuar con la madre fundamentalmente a través de los comportamientos Verbales, Visuales y el Contacto con objetos. Dentro de la interacción, es Manuel quien parece realizar los mayores esfuerzos para interactuar con la madre, logrando establecer mayor sincronía comunicativa que su hermano con la madre, desplegando un repertorio comunicativo más variado. 

En la díada Madre-Juan se observan estilos comunicativos diferentes. En general, la madre tiende a interactuar con Juan principalmente a través del comportamiento Verbal (Hablar y Vocalizar) y secundariamente a partir de comportamiento Visual (Miradas), seguidos a cierta distancia del comportamiento Afectuoso y Juego, y a más distancia aún, a partir de comportamientos Expresivos faciales (Expresión y Sonrisa). Por su parte Juan, tiende a interactuar con su madre a partir casi exclusivamente de la Mirada, apareciendo mucho menos variado en su repertorio comunicativo que su hermano Manuel. Además, dentro de la interacción entre la madre y Juan, es la madre quien parece tomar la iniciativa con mayor frecuencia para intentar interactuar. Entre Juan y la madre se observa una menor proporción de comportamiento sincrónico que en la díada Madre-Manuel, es decir, de períodos de tiempo en que ambos emiten al unísono comportamientos comunicativos.

En ambas díadas, cada participante parece ajustarse al otro de forma muy precisa pero diferente. Esto queda claro, por ejemplo, en la medida en que la madre estimula más a Juan, quien complementariamente parece mantener una actitud más pasiva, o más “contemplativa” respecto a la interacción con su madre. Por otra parte, Manuel, quien aparece más activo en la búsqueda de interacción con su madre, recibe un comportamiento menos activo de la madre, como si supiera que no es necesario estimularlo para interactuar. También, se observa que la madre es capaz de ajustar su repertorio comunicativo según se encuentre interactuando con cada uno de sus bebés. Así, ante Juan, que principalmente emite comportamiento Visual para interactuar y manifiesta una actitud menos activa, la madre tiende responderle con comportamiento más activo y estimulante, como es el comportamiento Verbal, el Afecto físico y el Juego activo. Con Manuel, que manifiesta un comportamiento comunicativo más variado y activo que su hermano, la madre pareciera modular su comportamiento y mantener una actitud más contemplativa y menos activa, como si intentara disminuir los estados de excitación de Manuel, quien permanentemente busca la interacción.

También se observa que los comportamientos más sincronizados en ambas díadas es fundamentalmente el comportamiento Visual. Se hallan altos grados de sintonía en ambas díadas entre los comportamientos Mirada materna y mirada de los bebés; Expresión facial materna y mirada de los bebés; y Comportamiento Verbal materno y mirada de los bebés. Complementariamente se hallan también altos grados de sincronía entre la Mirada de los bebés y el comportamiento expresivo facial de la madre.

Comportamiento observado y representaciones maternas

Tomando todos los datos del mundo representacional de la madre que disponemos, es decir, aquellos recolectados por la entrevista microanalítica en la 2ª y 7ª sesión, y aquellos recopilados a través de nuestras conversaciones sesión a sesión con la madre,  apreciamos en general una gran concordancia respecto a lo observado.

Primero, las permanentes preocupaciones de la madre sobre su relación con Juan se ven reflejadas en el comportamiento observado entre la díada. Si la madre ya desde el embarazo calificó a Juan como menos activo, en la interacción presente observamos un comportamiento complementario en ambos participantes, a saber: la madre intenta estimular más a Juan que a su hermano, mientras que Juan efectivamente manifiesta una actitud más pasiva en la búsqueda de la interacción, prefiriendo emitir comportamientos más bien contemplativos (Mirar a la madre). Complementariamente, la madre estimula a Juan a través de comportamientos más activos, es decir, aquellos que tienden a atraer la atención del bebé: comportamientos Verbales, Afecto físico y Juego.

Con Manuel, a quien la madre desde el embarazo calificó de activo, se aprecia un patrón interactivo diferente. La madre tiende a emitir comportamientos comunicativos más pasivos, al parecer con la intención de disminuir los estados de excitación de Manuel y satisfacer su demanda interactiva. Por su parte Manuel, expresa comportamientos más activos que su hermano, además de buscar permanentemente la interacción. Tiende a Vocalizar y a mantener Contacto con la madre y con objetos para llamar la atención de la madre en búsqueda de interacción.

Siguiendo las ideas de Piontelli (2002), podemos afirmar de manera aproximativa –sin el apoyo de los datos obtenidos en este estudio– que, de algún modo, el comportamiento de la madre y de sus bebés parece ajustarse al temperamento de cada uno (especialmente de los bebés), cumpliendo en cierto modo los deseos y percepciones de la madre respecto a los bebés que, a su vez, parecen originarse en las características temperamentales de sus hijos. También podemos apreciar que, en general, para la madre en el caso de tener hijos gemelos (bivitelinos) emergen contenidos representacionales que giran fundamentalmente en torno a la diferenciación e individuación de sus bebés (op. cit.). Pareciera que la madre se ve sometida a la tarea psíquica extra de resolver el cómo y

cuándo ayudar a diferenciar a sus bebés gemelos. Para ello dispone de varios caminos complementarios, algunos relacionados con la apariencia misma de los bebés, otros con su temperamento, y otros con sus deseos sobre el desarrollo de sus hijos. Lo que queda claro en nuestro caso, es que las dudas sobre la diferenciación que mantiene la madre respecto a sus bebés se ven en parte resueltas en el modo en que interactúa con ellos, adaptándose a las preferencias y estados de cada uno de ellos, modulando su propio comportamiento comunicativo para ajustarse a las necesidades de sus hijos.

Conclusiones y comentarios finales

Hemos logrado explorar más o menos profundamente la interacción comunicativa entre la madre y sus bebés gemelos, así como también acercarnos al mundo de las representaciones maternas ligadas a la interacción. Creemos que los métodos usados, especialmente la observación directa y sistemática de la interacción comunicativa, en conjunto con el sistema de categorías escogido para codificar los datos obtenidos, nos han permitido acercarnos exhaustivamente a los fenómenos que nos interesan, logrando establecer algunos patrones particulares sobre la interacción comunicativa y representaciones maternas en el caso estudiado.

Dentro de las limitaciones de este estudio, destacamos principalmente dos. Primera, que los patrones interactivos particulares que hemos podido extraer a partir de las observaciones realizadas, se basan en un caso único, por lo cual su grado de generalización es más bien escaso. Segunda, que gran parte de nuestras conclusiones se basan en inferencias más o menos atrevidas sobre lo observado, intentando ligar lo que se puede ver directamente con lo que podemos interpretar.

Para finalizar, pensando en los alcances de nuestro estudio, queda agregar que sería imprescindible realizar investigaciones del mismo tipo pero con poblaciones numerosas y en condiciones diferentes, especialmente en el caso de madres y bebés gemelos univitelinos, con la finalidad de comparar la interacción comunicativa y representaciones maternas cuando los bebés poseen la misma dotación genética, y no sólo un parecido físico extraordinario como en nuestro caso.

Agradecimientos

Nuestros más sinceros agradecimientos a la familia que ha permitido desarrollar este estudio. A la madre, los gemelos, el padre y la abuela.

También a la Dra. Mercè Mitjavila García, docente del Departamento de Psicología de la Salud y Psicología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona, directora de este trabajo de investigación, por su paciencia y disponibilidad.

Notas

  1. Trabajo de investigación para obtener el título de Diplomado en Estudios Avanzados y Suficiencia Investigadora por el Departamento de Psicología de la Salud y Psicología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona.
  2. En este trabajo el término ‘madre’ se utiliza de forma genérica para referirse a quien se encarga de brindar los cuidados primarios al bebé, aunque en la mayoría de los casos sea efectivamente la madre biológica, y el de ‘bebé’, para referirse tanto en el caso de un infante varón como mujer.
  3. Los datos personales de los sujetos del estudio que pudieran ser identificables han sido modificados para mantener su intimidad.

Bibliografía

ANGUERA, M. T (1989). Metodología de la observación en las Ciencias Humanas, Madrid, Cátedra. BENNETT, S; SACKLER-LEFCOURT, I; HALF, W; NACHMAN, P. and STERN, D. (1994). The activation of maternal representations, Infant Mental Health Journal, 15 (4), 336-347.

BION, W (1990). Una teoría del pensamiento, Buenos Aires, Hormé [1962].

BOWLBY, J (1986). Vínculos afectivos: Formación, desarrollo y pérdida, Madrid, Morata [1979]. BRAIER, E (2000). Los cuatro puntos cardinales: Gemelidad, complejo fraterno, narcisismo, dobles En Braier, E. (Comp). Gemelos. Narcisismo y dobles, Buenos Aires, Paidós.

BRAZELTON, T.B y CRAMER, B. G (1993). La relación más temprana, Barcelona, Paidós [1990]. DOMÈNECH, J.M, BONILLO, A and GRANERO, R (2000). Macro !CI2PI V2000.21.03. Confidence intervals for measures of association 2×2 table (Independent samples). Laboratori d’estadística aplicada i de modelització, Bellaterra, Universitat Autònoma de Barcelona. DOMÈNECH, J (2001). Análisis de la relación entre una exposición y una respuesta. Proceso de datos sanitarios con el sistema SPSS. Laboratori d’estadística aplicada i de modelització, Bellaterra, Universitat Autònoma de Barcelona.

FAVA VIZZIELLO, G; ANTONIOLI, M; INVERNIZZI, R y CALVO, V (1998). Del embarazo a la maternidad. La estructura del cambio representativo y narrativo. Cuadernos de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente. 25, 117-138.

FONAGY, P (1996). The significance of de development of metacognitive control over mental representations in parenting and infant development. Journal of Clinical Psychoanalysis, 5 (1), 67-86. FONAGY, P; STEELE, M; MORAN, G; STEELE, H and HIGGITT, A (1993). Measuring the ghost in nursery: An empirical study of the relation between parents’ mental representations of childhood experiencies and their infants’ security of attachment. Journal of the American Psychoanalytic Association, 41 (4), 957-989.

FONAGY, P and TARGET M (1999). An interpersonal view of the infant. En A. Hurry (Ed.). Psychoanalysis and developmental therapy, London, International University Press.

HINDE, R (1997). The interpenetration of biology and culture. En Magnusson, D. (Ed.) The lifespan develpment of individuals: Behavioral, neurobiological and psychosocial perspectives: A synthesis, New York, Cambridge University Press.

KLEIN, M (1996). Estadios tempranos del complejo de edipo [1928]. En Amor, Culpa y Reparación. Obras Completas de Melanie Klein. Vol. I, Buenos Aires, Paidós.

MITJAVILA, M (1990). Estudi observacional de la interacció mare-fill en els dos primers mesos de vida. Revista Catalana de Psicoanàlisi, VII (2), 291-302.

MITJAVILA, M (1992). Sistema de categorías para el registro de conductas interactivas precoces entre la madre y el bebé, Psicothema. 4 (1), 169-181.

MITJAVILA, M. (1998). La observación directa en el estudio de la interacción precoz madre-bebé.

En Domènech, E. y Jané, C. (Eds.). Actualizaciones en psicopatología infantil, Bellaterra, Publicacions Universitat Autònoma de Barcelona.

NACHMAN, P. A (1998). Maternal identification: A description of the process in real time.

Journal of The American Psychoanalytic Association, 46 (1), 209-228.

NEGRI, R (1995). Observation de la vie fœtale. En M.B. Lacroix et M. Monmayrant (Eds.) Les liens d’émerveillement. L’observation des nourrissons selon Esther Bick et ses applications, París, Erès.

OCHOTORENA, J (1990). Estudio observacional de la interacción temprana madre-niño

Evaluación Psicológica, 6 (2), 211-231.

PIONTELLI, A (2002). Del feto al niño. Un estudio observacional y psicoanalítico. Barcelona, Espaxs [1992].

RIBERAS, G (1999). Sistema de categorías para la observación y registro de conductas interactivas comunicativas educador-bebé. En Anguera, M.T. (Coord.) Observación en Etología (animal y humana): Aplicaciones, Barcelona, Ed. Universidad de Barcelona.

RIBERAS, G y LOSADA, J. L (2000). Aplicaciones de un diseño mixto en la evaluación de la interacción comunicativa en un centro de acogida. Psicothema, 12 (Supl.12), 470-473.

ROBIN, M (1999). A typology of the three-year-old twin sibling relationship drawn form two different enviroments: School and home. European Journal of Psychology of Education, 14 (1), 141 159.

ROBIN, M; CORROYER, D and CASATI, I (1996). Childcare patterns of mothers of twins during the first year. Journal of Child Psychology and Psychiatry and Allied Disciplines, 37 (4), 453 460)

ROBIN, M; KHEROUA, H and CASATI, I (1992). Effects of early mother-twin relationships from birth to age 3, on twin bonding. Acta Geneticae Medicae et Gemellologiae: Twin Research, 41 (2 3), 143-148.

ROBIN, M;  MANER-IDRISSI, G and CORROYER, D (1998). Mothers’ representations of theirs 13-month-old twins and child-raising attitudes. Infant Mental Health Journal, 19 (1), 1-19.

STERN, D (1971). A micro-analysis of mother-infant interaction: Behavior regulating social contact between a mother and her 3½-month-old twins. Journal of the American Academy of Child Psychiatry, 10, 501-517.

STERN, D (1997). La constelación maternal, Barcelona, Paidós [1995].

WINNICOTT, D. (1975). El proceso de maduración en el niño.  Estudios para una teoría del desarrollo emocional, Barcelona, Laia [1965].

WINNICOTT, D (1988). Realidad y juego, Buenos Aires, Gedisa [1972].

  • Encontrarán las tablas correspondientes de este artículo en el PDF adjunto.