Estrategias disciplinarias de padres españoles, bienestar subjetivo y ajuste psicosocial de los hijos a largo plazo

Manuel Gámez Guadix

 

RESUMEN

Objetivos: (a) analizar la frecuencia de las diferentes estrategias disciplinarias empleadas por las madres y los padres españoles; y (b) examinar la relación entre diferentes métodos disciplinarios recibidos en la infancia (disciplina severa, disciplina inductiva y coste de respuesta) y varios indicadores de bienestar y ajuste psicosocial durante la vida adulta. Material y método: la muestra estuvo compuesta por 536 estudiantes universitarios españoles (463 mujeres y 74 varones) que informaron retrospectivamente sobre los métodos de disciplina que sus padres emplearon con ellos en la infancia. Resultados: las madres emplearon con mayor frecuencia que los padres la mayoría de las estrategias disciplinarias analizadas. Los análisis de regresión mostraron que una mayor frecuencia de disciplina punitiva severa ( castigo físico y psicológico) en la infancia estaba asociada con menor bienestar subjetivo en la vida adulta y mayor sintomatología depresiva y conducta antisocial. Asimismo, una mayor frecuencia de disciplina inductiva (explicación verbal, reforzamiento) se relacionó con un mayor bienestar subjetivo y menor sintomatología depresiva. PALABRAS CLAVE: Disciplina parental; depresión; bienestar subjetivo; conducta antisocial.

ABSTRACT

DISCIPLINARY STRATEGIES IN SPANISH PARENTS, SUBJECTIVE WELL-BEING AND LONG TERM PSYCHOSOCIAL ADJUSTMENT IN CHILDREN. The aims of this study were: a) to analyze the frequency and prevalence of a range of different disciplinary strategies used by Spanish parents; and b) to examine the relation between disciplinary strategies (harsh discipline, inductive discipline, and penalty) and subjective well-being and psychological adjustment in adulthood. The sample was comprised of 537 Spanish university students (463 females, 74 males) who retrospectively reported the discipline used by their parents. Results showed that mothers used, more frequently than fathers, most of the disciplinary methods analysed. In addition, the regression analyses showed that harsh discipline methods (physical and psychological punishment) during childhood was related to lower well-being during adulthood and to more depressive symptomatology and more antisocial traits and behaviours. Also, more inductive discipline (verbal explanation, reward) was associated with higher psychological well-being and less depressive symptomatology. These results are compared with those of previous studies, and limitations and future research aims are discussed. KEY WORDS: parental discipline, depression, subjective well-being, antisocial behaviour.

RESUM

ESTRATÈGIES DISCIPLINÀRIES DE PARES ESPANYOLS, BENESTAR SUBJECTIU I AJUST PSICOSOCIAL DELS FILLS A LLARG TERMINI. Objectius: (a) analitzar la freqüència de les diferents estratègies disciplinàries utilitzades per les mares i els pares espanyols i (b) examinar la relació entre diferents mètodes disciplinaris rebuts a la infància (disciplina severa, disciplina inductiva i cost de resposta) i diversos indicadors de benestar i ajust psicosocial durant la vida adulta. Material i mètode: la mostra va estar integrada per 536 estudiants universitaris espanyols (463 dones i 74 homes) que van informar retrospectivament sobre els mètodes de disciplina que els seus pares van utilitzar amb ells en la infància. Resultats: les mares van utilitzar amb major freqüència que els pares la majoria de les estratègies disciplinàries analitzades. Les anàlisis de regressió van mostrar que una major freqüència de disciplina punitiva severa (càstig físic i psicològic) en la infància estava associada amb menor benestar subjectiu en la vida adulta i major simptomatologia depressiva i conducta antisocial. Tanmateix, una major freqüència de disciplina inductiva (explicació verbal, reforç) es va relacionar amb un major benestar subjectiu i menor simptomatologia depressiva. PARAULES CLAU: disciplina parental, depressió, benestar subjectiu, conducta antisocial.

La disciplina parental (DP) ha sido extensamente abordada desde enfoques teóricos muy diversos, aunque todavía hoy carece de una definición consensuada (Bornstein, 2002). Es llamativa la disparidad de comportamientos y métodos de DP considerados por los estudios existentes sobre la materia (Socolar, 1997). Esta disparidad fluctúa entre equiparar la disciplina con el castigo físico o conceptualizarla como cualquiera de las cosas que los padres hacen para educar a sus hijos (Straus y Fauchier, 2007). Tal y como es descrita por la mayoría de los investigadores, la DP se engloba en el contexto más amplio de las prácticas parentales de crianza y el cuidado de los hijos (Bornstein, 2002; Hoghugi y Long, 2002) y constituye un aspecto central del control parental (Straus y Fauchier, 2007). Concretamente, la DP incluye las conductas de los padres dirigidas a disuadir o evitar el comportamiento inapropiado del menor y a conseguir su conformidad y obediencia (Smith, 1967; Straus y Fauchier, 2008; Locke y Prinz, 2002).

La evidencia obtenida en estudios previos sugiere que las madres llevan a cabo más conductas disciplinarias con sus hijos que los padres (Hart y Robinson, 1994; Power, McGrath, Hughes, y Manire, 1994), lo cual ha sido atribuido a que pasan más tiempo con los menores y asumen una mayor responsabilidad en su educación (Hofferth y Sandberg, 2001). Los resultados de trabajos previos han sugerido también que madres y padres tienden a emplear distintos métodos de DP. Mientras que las madres usan estrategias de disciplina inductiva con mayor frecuencia (Barnett, Quackenbush, y Sinisi, 1996; Hart y Robinson, 1994), los padres emplean un estilo más autoritario con los menores (Barnett et al., 1996). No obstante, los hallazgos en este sentido han sido a menudo inconsistentes, especialmente respecto al castigo físico (Day, Peterson, McCracken, 1998; Fauchier y Straus, 2007). Asimismo, es escasa la evidencia obtenida sobre la mayoría de estrategias disciplinarias específicas, especialmente las no punitivas como el refuerzo positivo del comportamiento adecuado o la explicación verbal (Fauchier y Straus, 2007).

Por otra parte, numerosos trabajos han analizado la relación entre el tipo concreto de disciplina parental aplicado y su posible relación la conducta de los hijos a corto y a largo plazo. Las estrategias de disciplina inductiva, como el tipo de razonamiento verbal o el refuerzo del comportamiento adecuado, se han asociado con resultados más positivos a largo plazo, una mayor obediencia y menos confrontaciones entre los padres y el menor a corto plazo (Pfi ffner y O’Leary, 1989). La disciplina punitiva severa (p.ej., el castigo físico o la agresión psicológica), por su parte, aunque también se asocia con mayor obediencia a corto plazo (Gershoff, 2002), ha sido ampliamente asociada con numerosas consecuencias negativas a largo plazo, como la menor interiorización de valores (Grussec y Goodnow, 1994; Hoffman, 1983), delincuencia y desórdenes de conducta (Dishion, Patterson, Stoolmiller y Skinner, 1991), comportamiento antisocial del menor (Gámez-Guadix, Straus, Hersberger, 2011), agresión (Eron, Huesmann, y Zelli, 1991), bajo rendimiento académico (DeBaryshe, Paterson y Capaldi, 1993), uso de sustancias (Hawkins, Catalano y Miller, 1992), déficits en el control de impulsos (Olson, Bates y Bayles, 1990) y malestar psicológico (Gershoff, 2002).

Una limitación importante de la investigación en este ámbito es que los estudios han tendido a focalizarse en las consecuencias de un número reducido de estrategias disciplinarias y, principalmente, en la disciplina física como medio de corrección del comportamiento (Gershoff, 2002). Sin embargo, la DP comprende un rango más amplio de conductas y estrategias parentales que es necesario examinar conjuntamente, dado que la efectividad y el impacto de determinados métodos de disciplina podrían estar sustancialmente condicionados por el empleo simultáneo de otras acciones disciplinarias (Socolar, Savage, Keyes-Elstein y Evans, 2005). Por ejemplo, se ha encontrado que el efecto del castigo físico está moderado por su uso combinado con estrategias de disciplina inductiva como el razonamiento y la explicación verbal (Larzelere, Schneider, Larson y Pike, 1996).

Por otra parte, son escasos los trabajos que han analizado en el contexto cultural hispanohablante la relación entre diferentes métodos disciplinarios por los padres, incluidos los inductivos, y el ajuste psicosocial a largo plazo de los hijos. Si bien son numerosos los estudios sobre diversas formas de maltrato en la infancia (p.ej., Gómez y De Paul, 2003) y sobre estilos parentales más genéricos (autoritario, democrático, indulgente y negligente; p.ej., García y Gracia, 2009), son pocos los trabajos que han estudiado la frecuencia de distintos métodos disciplinarios. Ello es especialmente relevante dado que se ha encontrado que las consecuencias de diferentes pautas parentales podrían diferir entre distintos contextos culturales (Musitu y García, 2004) y, por tanto, los hallazgos en una cultura determinada podrían no ser directamente generalizables a otros contextos culturales.

Teniendo en cuenta lo anterior, el primer objetivo de este estudio fue el de analizar y comparar la frecuencia con la que las madres y los padres de una muestra de universitarios españoles emplean un amplio rango de comportamientos y métodos de DP. Un segundo objetivo consistió en examinar la relación entre diferentes tipos de DP y varios indicadores de bienestar subjetivo y ajuste psicosocial durante la vida adulta (depresión y conducta y rasgos y conductas antisociales).

Método

Participantes

La muestra estuvo compuesta por 536 estudiantes universitarios (463 mujeres y 74 varones) seleccionados por muestreo incidental en diversas facultades de la Universidad Autónoma de Madrid. Estos participantes constituyen la muestra española recogida hasta el momento de elaboración de este trabajo como parte del International Parenting Study, un proyecto de investigación internacional sobre prácticas de crianza y disciplina parental. Puesto que el 86,4% de la muestra de este estudio estuvo integrada por mujeres, todos los análisis fueron llevados a cabo controlando el efecto del sexo. La media de edad fue de 21,73 años y la desviación típica de 2,87 (rango = 18 – 40). El 79,7% de los participantes informaron de que su padres biológicos estaban casados o convivían juntos, el 13,6% que su padres estaban separados o divorciados, el 6% que alguno de sus padres había fallecido, el 0,6% que sus padres nunca habían vivido juntos, y el 0,2% que había sido adoptado y nunca vivió con sus padres biológicos.

Medidas y Variables

Inventario de Dimensiones de Disciplina, Forma A (DDI-A; Straus y Fauchier, 2007). El DDI-A evalúa la presencia de comportamientos de disciplina que emplearon padres y madres (p.ej., Cuando te comportabas mal, “¿con qué frecuencia tus padres te explicaban las reglas para evitar que repitieses un mal comportamiento?”; “¿con qué frecuencia tus padres te quitaban la paga, juguetes u otros privilegios debido a tu mal comportamiento?”). Está compuesto por un total de 26 ítems que han de ser contestados dos veces, una respecto a la madre y otro respecto al padre. Sin embargo, uno de los ítems originales (i.e., lavar la boca con jabón o poner salsa picante en la lengua por un comportamiento inadecuado) fue excluido por no resultar aplicable en nuestro contexto cultural. Los participantes han de responder sobre la frecuencia aproximada con que cada fi gura parental empleó diferentes comportamientos disciplinarios en un formato de respuesta de 10 categorías desde N (Nunca) hasta 9 (Dos o más veces al día). Para la adaptación del inventario al castellano se empleó el método de traducción/retrotraducción con la participación de dos traductores bilingües y expertos. Las propiedades psicométricas del DDI en muestras de universitarios han sido analizadas recientemente (Gámez-Guadix, et al., 2010), obteniéndose apoyo para un estructura compuesta por nueve factores de primer orden agrupados en cuatro factores de orden superior denominados Castigo físico y psicológico (Castigo físico y Agresión psicológica), Disciplina Inductiva (Explicación, Distracción y Recompensa), Coste de Respuesta (Privación de privilegios y Comportamiento como compensación) y Supervisión (Ignorar deliberadamente y Control). La consistencia interna para las escalas de segundo orden (alpha de Cronbach) osciló entre 0,56 y 0,80, siendo inferior a 0,70 únicamente en la subescala de Supervisión.

Escala de Bienestar de la Organización Mundial de la Salud (WHO-Five Well-being Index; WHO-5; Organización Mundial de la Salud, 1998). Instrumento elaborado para medir el bienestar psicológico y subjetivo general actualmente. La escala está compuesta por cinco ítems con un formato de respuesta de 6 puntos desde 0 (Nunca) hasta 5 (Todo el tiempo). Varios trabajos han informado de unas adecuadas propiedades psicométricas al ser utilizada con diversas muestras (Heun, Burkart, Maier y Bech, 1999). La consistencia interna en el presente estudio fue de alpha = 0,82.

Inventario de Depresión Mayor de la Organización Mundial de la Salud (WHO Major Depression Inventory; MDI). Cuestionario compuesto por 10 ítems con un formato de respuesta de 6 puntos desde 0 (Nunca) hasta 5 (Todo el tiempo). Los ítems cubren los síntomas para la depresión especificados por la CIE-10. Las propiedades psicométricas de este instrumento han sido analizadas en diversos estudios (Cuijpers, Dekker, Noteboom, Smits y Peen, 2007; Olsen, Jensen, Noerholm, Martiny y Bech, 2003). Su consistencia interna en este estudio fue adecuada (alpha = 0,86).

Escala de Personalidad Antisocial y Comportamiento Criminal (Straus, Hamby, Boney-McCoy y Sugarman, 1999). Compuesta por 8 ítems derivados de los criterios diagnósticos para el Desorden de Personalidad Antisocial de DSM-IV. Contiene un formato de respuesta de 4 puntos tipo Likert desde 1 (Totalmente en desacuerdo) hasta 4 (Totalmente de acuerdo). Su consistencia interna para esta muestra fue de alpha = 0,64.

Escala de Deseabilidad Social del Personal and Relationship Profi le (Straus et al., 1999). Los participantes completaron esta escala de 5 ítems que es una adaptación de la versión reducida de la Escala de Deseabilidad Social de Crowne y Marlowe (Reynolds, 1982). Mide la tendencia a responder de forma socialmente aceptable. Los participantes indicaron en una escala de cuatro puntos tipo Likert el grado de acuerdo con cada enunciado desde 1 (fuertemente en desacuerdo) hasta 4 (fuertemente de acuerdo). La consistencia interna de la escala fue de alpha = 0,61.

Procedimiento

Todos los cuestionarios fueron traducidos y retrotraducidos al inglés por traductores bilingües y expertos. Antes de distribuir los cuestionarios, los investigadores informaron a los participantes, tanto oralmente como por escrito, sobre el objetivo del estudio, de su carácter voluntario y anónimo y de que en cualquier momento podían interrumpir su participación en el mismo. Una vez devuelto el cuestionario, se facilitó a los participantes la dirección de correo electrónico de uno de los investigadores por si deseaban obtener más información sobre el estudio. El procedimiento fue revisado y aprobado por el Comité de Ética en la Investigación de la Universidad.

Resultados

Prevalencia y diferencias entre padres y madres en las estrategias disciplinarias

Para obtener la prevalencia de las diferentes estrategias disciplinarias, las respuestas de los participantes fueron dicotomizadas (0 = nunca ocurrió; 1= ocurrió en alguna ocasión). Se empleó la prueba Chi-cuadrado de Pearson (X2) para analizar las diferencias entre padres y madres en disciplina. En la Tabla 1 se muestran los datos sobre el porcentaje de padres que emplearon cada comportamiento disciplinario analizado, según la información proporcionada por los participantes. Se encontraron diferencias significativas entre padres y madres en los métodos disciplinarios de explicación, Tareas como castigo, Agresión psicológica y Recompensa, siendo todas ellas empleadas con mayor frecuencia por las madres. Las diferencias en el castigo físico, la distracción y la supervisión fueron sólo marginalmente significativas (p <0,10), mostrando una frecuencia también mayor entre las madres. La explicación fue el método disciplinario más empleado tanto por padres como por madres (94,4% y 88,3%; X2 = 6,52; p < 0,05). El Castigo físico fue el menos usado, aunque el porcentaje de padres que lo utilizaron en algún momento superó el 50% (58,3% de las madres y 51.6% de los padres; X2 = 3,08; p < 0,10). Respecto a los comportamientos disciplinarios individuales, las diferencias entre madres y padres fueron estadísticamente significativas en diez de los 25 comportamientos analizados, siendo el porcentaje de madres que los usaron superior al de padres en todos los casos (véase Tabla 1).

Se empleó la prueba T para muestras independientes para analizar las diferencias entre padres y madres en las cuatro escalas de orden superior evaluadas por el DDI (Castigo físico y psicológico, Disciplina inductiva, Coste de respuesta y Supervisión). Con el objetivo de evitar un efecto techo (p.ej., la práctica totalidad de los padres emplearon en algún momento estrategias inductivas), se empleó la métrica original de las variables en lugar de sus valores dicotómicos (presencia/ausencia). Se encontraron diferencias significativas en las subescalas de Castigo físico y psicológico [t (496) = 5,25; p <0,001], Disciplina inductiva [t (492) = 5,75; p <0,001] y Coste de respuesta [t (465) = 9,43; p< 0,001]. En todas ellas, las puntuaciones para las madres fueron más elevadas que para los padres. No se encontraron diferencias significativas entre ambos padres en método disciplinario de supervisión [t (492) = 1,68; ns].

Relación entre la disciplina parental, el bienestar subjetivo y el ajuste psicosocial

Para analizar la relación entre las tipologías de disciplina y cada una de las variables dependientes (el bienestar subjetivo, la presencia de síntomas depresivos y los rasgos y conducta antisociales), se efectuó un análisis de regresión múltiple. Se emplearon el castigo físico y psicológico, la disciplina inductiva y el coste de respuesta como variables independientes. Se optó por no incluir en los análisis de regresión la subescala de Supervisión del DDI, habida cuenta de su baja consistencia interna (alpha <0,60). El sexo, la edad, la deseabilidad social y la exactitud en el recuerdo (grado con el que los participantes decían recordar con exactitud la disciplina que les había sido aplicada por sus padres) se introdujeron como variables control. Para evaluar los posibles problemas de multicolinearidad de las variables predictoras se efectuó un análisis de correlación de Pearson entre las variables incluidas en el estudio. La correlaciones oscilaron entre -0,24 (castigo físico y psicológico y deseabilidad social) y 0,54 (castigo físico y psicológico y coste de respuesta), lo cual indica que existe bajo riesgo de problemas de multicolinearidad entre los predictores (Tabachnick y Fidell, 2001).

En la Tabla 2 se exponen los modelos de regresión resultantes para cada variable dependiente. Los resultados mostraron que informar de castigo físico y psicológico durante la infancia estuvo relacionado con menores niveles de bienestar subjetivo actual (β = 0,25; p < 0,001) y puntuaciones más elevadas en depresión (β = -0,20; p = 0,001) y rasgos y conductas antisociales (β = 0,16; p < 0,001) en la vida adulta. Por su parte, la disciplina inductiva estuvo significativamente relacionada con puntuaciones mayores en bienestar subjetivo (β = 0,18; p < 0,001) y puntuaciones más bajas en Depresión (β = -0,12; p < 0,05). No presentó una relación significativa con la conducta antisocial. Por su parte, las estrategias de Coste de respuesta (p.ej., asignar tareas como castigo, privar de privilegios debido a un mal comportamiento) no mostraron una relación significativa con ninguna de los indicadores de bienestar y ajuste psicosocial empleados.

Discusión

En este estudio se analizó la frecuencia con la que las figuras parentales de una muestra de universitarios españoles se implicaron en un amplio rango de estrategias disciplinarias, así como las diferencias existentes entre padres y madres. Los resultados pusieron de manifiesto que en general las madres se implican en más acciones disciplinarias que los padres, lo cual es congruente con lo hallado por los estudios previos (Fauchier y Straus, 2007; Tein, Roosa y Michaels, 1994). Estos resultados sugieren que, aunque la implicación del padre en la crianza y el cuidado de los hijos parece haberse incrementado en la últimas décadas (Sayer, Bianchi y Robinson, 2004), las madres continúan siendo las principales responsables en la disciplina de los hijos.

Un considerable porcentaje de padres empleó en algún momento los métodos disciplinarios considerados más severos, como el castigo físico y la agresión psicológica. La disciplina física fue usada por más de la mitad de las madres y padres, según informaron los universitarios, mientras que la agresión psicológica fue empleada por más del 80%. El porcentaje de padres que emplearon el castigo físico en este estudio es considerablemente superior al hallado en el estudio de Fauchier y Straus (2008) con una muestra de universitarios norteamericanos empleando el mismo instrumento de medida. En el trabajo de Fauchier y Straus, un 38% de las madres y el 33% de los padres emplearon algún tipo de castigo físico como estrategia disciplinaria, frente al 58% de las madres y el 51% de los padres en la muestra española. Estas diferencias podrían ser debidas a diferencias en la aceptación del castigo físico entre diferentes contextos culturales. De cualquier manera, es llamativo el elevado número de padres que emplean la disciplina física a pesar de ser una estrategia controvertida y de haberse asociado con diversos problemas de ajuste psicosocial en los hijos a corto y largo plazo (Straus, 2001).

Además de los datos de prevalencia de las estrategias punitivas severas, este estudio aporta información sobre un amplio rango de métodos de DP parental que habían sido considerablemente menos estudiados. En este sentido, las estrategias de carácter inductivo, como explicar o enseñar la forma correcta de hacer las cosas, fueron las empleadas con una elevada frecuencia por las figuras parentales. Otras estrategias como el coste de respuesta o la privación de privilegios mostraron también una elevada prevalencia, superior al 60% entre los progenitores. Estos resultados indican que la disciplina aplicada por padres españoles se basa principalmente en estrategias de tipo inductivo y estrategias punitivas no agresivas. Estos datos son congruentes a los informados por Fauchier y Straus (2007) empleando una muestra de universitarios norteamericanos.

Un segundo objetivo de este estudio consistió en analizar la relación entre los diferentes métodos de disciplina parental y el bienestar y ajuste psicosocial de los hijos a largo plazo. Los resultados mostraron que las estrategias disciplinarias consistentes en el castigo físico y la agresión psicológica están relacionadas con un menor bienestar subjetivo durante la vida adulta y menor sintomatología depresiva y conductas y rasgos antisociales. Estos hallazgos son consistentes con los informados en un buen número de estudios previos que sugieren que si bien las estrategias de disciplina severas podrían resultar eficaces para lograr la obediencia del menor a corto plazo, en el largo plazo parecen estar asociadas con importantes efectos negativos a nivel psicosocial (véase Gershoff, 2001, para una revisión). Varios mecanismos, tales como una menor interiorización de valores y bajo autocontrol, podrían explicar la relación entre la disciplina punitiva severa y un peor ajuste psicosocial (Gottfredson and Hirschi, 1994). Los niños podrían aprender por aprendizaje social que la coerción física y verbal constituyen medios adecuados y aceptables para modificar la conducta de los demás, lo cual se manifestaría en diferentes problemas externos de conducta (Bandura, 1977). Por otro lado, la disciplina severa también podría dar lugar a conductas de evitación y aislamiento en los menores que podrían permanecer estables a lo largo del tiempo y manifestarse como malestar emocional a largo plazo (O’Leary y Vidair, 2005), tal y como sugieren los hallazgos de este estudio. Estos hallazgos son también consistentes con la cadena de eventos aversivos descrita por Patterson (1982). Conforme el conflicto marital escala, los padres son más propensos a emplear estrategias disciplinarias más aversivas y coercitivas con sus hijos, lo cual, a su vez, incrementa el riesgo de que los jóvenes desarrollen un patrón de conductas agresivo y desafiante (Patterson, 1982).

Este estudio presenta varias limitaciones que es preciso señalar. En primer lugar, la investigación es de naturaleza transversal por lo que se ha de ser cauto al establecer relaciones causales. Futuros diseños longitudinales deberán arrojar luz sobre el orden temporal de las variables analizadas. En segundo lugar, los resultados están basados en la información retrospectiva proporcionada por los participantes sobre lo que ocurrió años atrás, lo cual podría introducir sesgos en el recuerdo. En futuros estudios, el autoinforme de los participantes debería ser complementado con información obtenida de los propios padres. Por último, la muestra empleada (estudiantes universitarios), a pesar de ser amplia, no es representativa de la población general. Futuros trabajo deberían replicar estos resultados en muestras de distinta composición.

A pesar de las limitaciones, los hallazgos de este trabajo aportan información relevante sobre el tipo y la frecuencia de un amplio rango de estrategias disciplinarias empleadas por los padres, así como sobre su relación con indicadores de bienestar y ajuste psicosocial en la vida adulta. A modo de conclusión, estos resultados ponen de manifiesto la alta prevalencia de estrategias disciplinarias severas entre padres españoles, a pesar de su relación un menor bienestar y ajuste psicosocial de los hijos a largo plazo. Además, amplían los hallazgos de los estudios centrados exclusivamente en el uso del castigo físico considerando un rango más amplio de estrategias disciplinarias, incluidas las no punitivas (Day et al., 1998). Igualmente, este trabajo sugiere la necesidad de implementar programas educativos para promover el uso de estrategias de disciplina positivas y evitar el uso de los métodos más severos. En este sentido, las escuelas de padres y los programas educativos para padres que enseñen estrategias disciplinarias alternativas al castigo físico y la agresión psicológica, que con frecuencia son ampliamente usadas y justificadas por los padres, podrían hacer una importante contribución al bienestar a largo plazo de los hijos.

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