Comorbilidad con ansiedad y depresión en una población pediátrica con trastornos de la conducta alimentaria

Oscar Zúñiga Partida y Edith Padrón Sólomon

RESUMEN

Se realizó un estudio en 139 sujetos de población pediátrica, con el fin de determinar la prevalencia de ansiedad y depresión con trastornos de la conducta alimentaria (TCA). La presencia de ansiedad y depresión fue mayor en pacientes con bulímia y anorexia nerviosa, concluyéndose que la comorbilidad de estos trastornos es alta en población pediátrica con TCA. El tratamiento y detección oportunos de esta comorbilidad mejora el pronóstico de los pacientes con TCA. PALABRAS CLAVE: comorbilidad, ansiedad, depresión, anorexia, bulimia.

ABSTRACT

ANXIETY AND DEPRESSION COMORBIDITY IN A PAEDIATRIC POPULATION WITH EATING DISORDERS. We studied a population of 139 paediatric subjects to determine the prevalence of anxiety and depression in children and adolescents with eating disorders. We found that the presence of anxiety and depression was higher amongst patients with bulimia and anorexia nervosa, and thus concluded that the comorbidity of these disorders is high in paediatric subjects with eating disorders. The appropriate detection and treatment of this comorbidity improves the prognosis of patients with eating disorders. KEY WORDS: comorbidity, anxiety, depression, anorexia, bulimia.

RESUM

COMORBILITAT AMB ANSIETAT I DEPRESSIÓ EN UNA POBLACIÓ PEDIÀTRICA AMB TRASTORNS DE LA CONDUCTA ALIMENTÀRIA. Es va realitzar un estudi en 139 subjectes de població pediàtrica, amb la finalitat de determinar la prevalença d’ansietat i depressió amb trastorns de la conducta alimentària (TCA). La presència d’ansietat i depressió va ser major en pacients amb bulímia i anorèxia nerviosa, amb la conclusió que la comorbilitat d’aquests trastorns és alta en població pediàtrica amb TCA. El tractament i detecció oportuns d’aquesta comorbilitat millora el pronòstic dels pacients amb TCA. PARAULES CLAU: comorbilitat, ansietat, depressió, anorèxia, bulímia.

La anorexia nerviosa (AN) y la bulimia nerviosa (BN) son trastornos psiquiátricos caracterizados por una preocupación alterada acerca de la ingesta de alimentos, el control del peso y la imagen corporal. Su curso generalment es crónico, con altos niveles de comorbilidad física y psicológica (Halmiton, 1993; Pamela, et al, 2005). Por lo que respecta a la AN, las características esenciales consisten en el rechazo a mantener un peso corporal mínimo normal, en un miedo intenso a ganar peso y en una alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo. Si la AN se inicia en la niñez o en las primeras etapas de la adolescencia, en lugar de pérdida puede haber falta de aumento de peso (por ejemplo mientras que el sujeto crece en altura). Existe una alteración de la percepción del peso y de la silueta corporal. En niñas que ya hayan presentado la menarquía, la amenorrea es indicadora de una disfunción fisiológica. En niñas prepuberales la AN puede retrasar la aparición de la menarquía (Whitaker el al, 1989; Guerlingoff et al, 2003). Las características esenciales de la BN consisten en atracones y en métodos compensatorios inapropiades para evitar la ganancia de peso. Además, la autoevaluación de los individuos con esta enfermedad se Encuentra excesivamente influida por la silueta y el peso corporales. Los atracones se caracterizan por una ràpida ingesta de alimento, acompañándose de sensación de falta de control (Kaye et al, 2004). Epidemiología La prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en adolescentes se ha incrementado durante los últimos 50 años (Halvorsen et al, 2005). La prevalencia de AN es de 0,5% a 1% y la relación de mujeres a hombres es de 10: 1, mientras que la prevalencia de la BN es de 1 a 3% (Ericsson et al, 1996; American Psychiatry Association, 2000). La AN puede comenzar en la niñez y casi siempre aflora en la adolescència y adultez temprana. Hay un mayor riesgo de AN entre familiares de primer grado. La tasa de concordancia entre gemelos monocigotos es significativamente mayor que para gemelos dicigotos. Aproximadamente un tercio de los pacientes con AN desarrollarán bulímia nerviosa. La mortalidad a corto plazo es relativamente baja, 1 a 5%, aunque la mortalidad a largo plazo asciende al 20%, y casi la mitad corresponden a suicidio (Crisp el al, 1987; Luca et al, 1991). Etiología La patogénesis de los TCA permanece aún confusa. Los conceptos etiológicos actuales son multidimensionales con factores biológicos, psicológicos y familiares involucrados (Fairburn and Beglin, 1990; Steinhausen and Neurmarker, 2003, Watkins et al, 2005). También ha crecido el interés en la necesidad de incluir una perspectiva del desarrollo para identificar patrones de continuidad y discontinuidad en los procesos adaptativos y desadaptativos durante el crecimiento del ser humano (Childress et al, 1993; Kotler and Walsh, 2000; Zonnevylle et al, 2004). Comorbilidad Los TCA tienen una alta comorbilidad con trastornos psiquiátricos. La comorbilidad psiquiátrica puede incrementar la gravedad, cronicidad y la resistencia al tratamiento, además de predecir una pobre recuperación y una pobre respuesta de los trastornos comórbidos al tratamiento, esto probablemente se deba al efecto del estado nutricio y al curso de la enfermedad de los pacientes. Se ha estipulado que la comorbilidad de los TCA puede tener implicaciones genéticas, debido a que la regulación del apetito, la selección de alimentos y las conductas alimentarias están moduladas y parcialment determinadas neurobiológicamente por el mismo sistema de neurotransmisores envueltos en otros trastornos psiquiátricos. Además, muchos trastornos mentales también se presentan con alteraciones en el apetito y la alimentación (Leichner et al, 1986). En la AN, la psicopatología específica de la alimentación frecuentemente se relaciona con síntomas de ansiedad y depresión. Más aun, es frecuente que después de remitir la sintomatología del trastorno de alimentación, queden síntomas residuales de ansiedad y depresión en los pacientes con TCA hasta por lo menos tres años posteriores (Ward et al, 2000, Drewett and Shaw, 2002; Blisset et al, 2007). Existe evidencia que indica la Asociación entre psicopatología preexistente y el desarrollo de un TCA. Patton et al. (1999) estudió una cohorte de 2.032 adolescentes durante tres años y encontró que la morbilidad psiquiátrica era un predictor importante para desarrollar un TCA. Depresión. La anorexia y la depresión comparten una serie de alteraciones biológicas, como son: I) Hipercorticismo asociado a una excreción excesiva de hormona liberadora de corticotropina, II) una disfunción de los neurotransmisores (niveles bajos de noradrenalina y serotonina) y III) una supresión anormal de dexametasona. Sin embargo, la naturaleza precisa de estas relaciones y la manera en que se desarrollan permanece poco clara, y en niños y adolescentes esta asociación ha recibido poca atención. Más aun, la relación temporal entre TCA y depresión permanece poco clara. En la base que brinda la evidencia sobre los mecanismos etiológicos diferentes, parece poco probable que ambos trastornos tuvieran inicios simultáneos, y más difícil sería determinar si algún trastorno es preeditor de la aparición del otro, ya que algunos estudios reportan a los TCA como preeditores de depresión y viceversa (Naomi, 2008). Usualmente, la comorbilidad de depresión y TCA excede la comorbilidad con cualquier otro trastorno del eje I. La distimia se ha relacionado más que la depresión con la BN (Pérez and Joiner, 2003). Estudios familiares, han demostrado una relación entre AN y un riesgo familiar compartido para la depresión, con una prevalencia de depresión en familiares de primer grado de pacientes anoréxicos de un 22% (Silberg and Bulik, 2005). Se ha reportado, también, que un 20 a 98% de los pacientes con TCA padecen algún trastorno afectivo (Drewett, 2007). La frecuencia de sintomatología compatible con la depresión en la anorexia nerviosa varía del 20% al 100%; en pacientes con BN fluctúa entre 11% hasta 100% y la de un trastorno depresivo mayor entre 30% a 60% (Behar y Barahona, 2007). La Asociación entre depresión y el inicio de un TCA en estudios longitudinales ha sido ampliamente demostrada (Rojo et al, 2006; Godart and Perdereau, 2007). La depresión asociada a AN ha mostrado transmisión familiar independiente, pero este puede no ser el caso de la BN (Corcos and Guilbaud, 2000). Holtkamp et al. (2005) encontraron en 17 pacientes anoréxicas, que después de tres años de remitidos los síntomas de la conducta alimentaria, persistían los síntomas de tipo depresivo. Se ha mencionado que la sintomatología depressiva puede ser consecuencia de la misma desnutrición, mejorando cuando se logra ganancia ponderal (López, 2001). Sin embargo, aun no existe un consenso al respecto, considerándose además que la malnutrición puede intensificar una serie de síntomas como la depresión, la ansiedad y las obsesiones, sintomatología que es más frecuente al inicio de la AN. Estos síntomas disminuïen con la ganancia de peso, pero no desaparecen, considerándose por ende que esta sintomatología está ligada a la AN por sí misma. También se ha reportado que aquellos pacientes que presentan conductas purgativas tienen una tendencia mayor a presentar sintomatología depresiva que aquellos que presentan conductas puramente restrictivas (García, 2004). Ansiedad. Los pacientes con TCA frecuentemente exhiben síntomas de ansiedad. Aquellos con AN a menudo presentan obsesiones y compulsiones no relacionades con preocupación por la comida (lavarse las manos, contar, obsesiones fóbicas). Las mujeres jóvenes con BN tienen miedo a relacionarse, aunque ellas justificant este miedo a conocer nuevas personas o a participar en reuniones sociales debido a que quieren ocultar sus conductas alimentarias alteradas. Los estudios publicados que examinan la prevalencia de trastornos de ansiedad (TA) en sujetos con TCA son heterogéneos enn cuanto a su metodología y sus resultados. En general, la alta comorbilidad entre TCA y TA a sido demostrada, con rangos de prevalencia para trastorno de ansiedad generalizada dos o tres veces mayores que los reportados en la comunidad. Numerosos estudios han demostrado que en la mayoría de los casos, el inicio de un TA precede a la aparición de AN y de la BN. Incluso, se sugiere que la ansiedad durante la niñez es el camino previo para llegar a la aparición de AN y BN. Estudios previos sugieren que padecer un TCA exacerba la sintomatología asociada a la ansiedad (Godart et al, 2000). En pacientes con BN se ha observado que la frecuencia de los atracones y los vómitos autoinducidos están directamente correlacionados con la gravedad de la ansiedad presente (Schwalberg et al, 1992). La frecuencia de antecedente de trastorno por ansiedad de separación en sujetos con TCA ha sido poco investigada, probablemente porque este trastorno es difícil de diagnosticar de manera retrospectiva. A pesar de esto, el trastorno por ansiedad de separación o algunos de sus síntomas se hallaron en la mitad de las pacientes anoréxicas y en más de la mitad de las pacientes bulímicas en un estudio realizado por Wittchen y Essau con más de 50 sujetos participantes (1993). La prevalencia a lo largo de la vida de TA en pacientes con TCA ha sido reportada de 33 a 72% en pacientes con AN y de 55% en pacientes con BN (Godart and Flament, 2002). Kaye (2004) encontró en un estudio con 672 sujetos con TCA, un riesgo del 64% a lo largo de la vida para padecer un trastorno de ansiedad (Blinder et al, 2006). Curso natural y pronostico El curso de la AN es variable. Algunos pacientes se recuperan completamente después del episodio inicial. Otros desarrollan un curso fluctuante de pérdida y ganancia de peso, mientras algunos permanecen en un deterioro crónico. El suicidio se ha reportado en un 5% de los pacientes crónicos con AN. La mortalidad estimada es del 3% al 10% (Herzog et al, 1993). Las complicacions médicas que se dan en la AN se presentan en la secreción de hormona de crecimiento, hipogonadismo hipotalámico, hipoplasia ósea, anormalidades estructurales en el cerebro, disfunción cardiaca y alteracions gastrointestinales, sin embargo, el problema más serio se da en el crecimiento de los adolescentes con AN, el cual se ve reducido. Los pacientes con BN tienen un curso variable, la mayoría de las veces fluctuante entre conductas purgativas y atracones. La BN generalmente aparece durante la adolescencia tardía. Es común que los atracones aparezcan en el contexto de una dieta estricta. Una vez identificado este trastorno, los pacientes buscan ayuda terapèutica y generalmente se muestran motivados, pero cuando las conductas purgativas inician y son reforzadas, pueden resultar demasiado resistentes al cambio. Aun cuando los pacientes presentan variaciones en el peso, raramente alcanzan un peso tan bajo como el que se da en la AN (Tomasik et al, 2004; Zúñiga y Robles, 2006).

Material y métodos

Se estudió a una población con edades comprendidas entre los 7 y 17 años de edad, los cuales acudían por primera vez a consulta externa del Hospital Psiquiátrico Infantil Dr. Juan N. Navarro, de la Ciudad de México. Todos los pacientes y sus padres o tutores firmaron un consentimiento informado autorizando su participación en el estudio. A todos los sujetos se les aplicó la entrevista introductoria, la sección de tamizado y el suplemento de TCA de la K-SADS-PL-MX para determinar si el paciente cumplía con los criterios diagnósticos del DSM-IV para TCA. También se aplicaron las escalas de Birleson para depresión en adolescentes (CDRS) (Birmarher and Khetarphal, 1999) y de ansiedad para niños y adolescentes (SCARED) (De la Peña et al, 1996). Todos aquellos participantes que fueron capaces de leer, comprender y completar los cuestionarios de manera adecuada se incluyeron en el estudio. Del total de la muestra se formaron tres subgrupos con el fin de realizar análisis de varianza para obtener la relación de estos diagnósticos con ansiedad y depresión: pacientes con diagnóstico de BN, con AN y sin diagnostico de TCA. Instrumentos K-SADS-PL-MX (Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia for School Aged Children- Present and Lifetime (6-18 Years, Kiddie-SADS-PL). Es una entrevista diagnóstica semiestructurada diseñada para evaluar episodios actuales y pasados de psicopatología en niños y adolescentes de acuerdo con los criterios diagnósticos del DSM-III-R y DSM-IV. Se administra entrevistando al/os padre(s), al niño/adolescente y finalmente se completan los sumarios clínicos que incluyen las Fuentes posibles de información (escuela, expediente clínico, otros familiares, etc.). Esta entrevista constituye un instrumento adecuado para evaluar la psicopatología de niños y de adolescentes transversal y longitudinalmente. Fue traducida y adaptada al español por Ulloa (2006) demostrando propiedades psicométricas similares a la versión en inglés. Escala de Birleson para Depresión en Adolescentes (CDRS, Children Depression Rating Scale). Esta es la primera escala validada en México en población adolescente para medir la depresión. La utilización del CDRS como prueba diagnóstica presentó una sensibilidad de 87% y una especificidad de 74% cuando el punto de corte fue 14. El valor alfa de Cronbach fue de 0,85. El anàlisis factorial explicó con un solo elemento el 28,8% de la varianza. Esta escala puede ser utilizada de manera amplia en investigaciones clínicas y epidemiológicas para la depresión de los adolescentes (Invarsson, 1994; James and Overtholser, 1995). Autoreporte de ansiedad en adolescentes (SCARED, Screen for Child Anxiety Related Emocional Disorders). Se diseñó a partir de criterios del DSM IV para trastornos de ansiedad. Esta escala contempla los siguientes trastornos: trastorno de ansiedad por separación, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, fobia social y fobia escolar. La intensidad de los síntomas se valora del 0 al 2. La escala tiene cinco factores: somatizaciónpánico, ansiedad generalizada, ansiedad de separación, fobia social y fobia escolar; los coeficientes alfa de Cronbach para estos factores fueron de 0,74 a 0,89 (Birlelson, 1987; Troisi et al, 2006).

Resultados

Descripción de la muestra. Para los datos sociodemográficos de edad, sexo e índice de masa corporal (IMC) ver la Taula 1. En cuanto al grado académico de la población presentó una media 6,4 ± 0,4 (1-12) años de estudio. Ansiedad y depresión en pacientes sin trastorno del comportamiento alimentario, con anorexia nerviosa y con bulimia nerviosa. La media de puntaje en el CDRS en los pacientes sin diagnóstico de TCA fue de 7,8 ± 4,2 (4 – 25); en los pacientes con AN fue de 22,0 ± 2,9 (18 – 26) y en los pacientes con BN fue de 24,9 ± 3,2 (17 – 28). El anàlisis de varianza con los subgrupos clínicos mostró una F = 152, Gl = 2 (p = 0,01), tal como aparece en la Tabla 1. La media de puntaje en el SCARED en los pacientes sin diagnóstico de TCA fue de 13,6 ± 10.1 (1-49); en los pacientes con AN fue de 26 ± 6,9 (20 – 38), y en los pacientes con BN la media fue de 31,6 ± 8,4 (14 – 41). El análisis de varianza con los subgrupos clínicos mostró una F = 18,86, Gl = 2 (p = 0,01) (Ver Tabla 1).

Discusión

Es importante mencionar que la población pediàtrica es por mucho distinta a la adulta, y más a edades tempranas, donde las etapas del desarrollo diversifican el significado y comprensión de la imagen corporal, la alimentación, la ansiedad y la depresión. Como en población adulta, la ansiedad y depresión son trastornos comórbidos de los TCA en población pediátrica (Maloney et al, 1989). Esta comorbilidad altera negativamente el pronóstico de estos pacientes, por lo cual es importante identificar tempranamente y tratar trastornos depresivos o ansiosos en este grupo de pacientes, con el fin de lograr una mejor evolución del padecimiento. Dado que el objetivo principal de esta investigación era estudiar la comorbilidad de los TCA en población pediátrica, en especial con ansiedad y depresión, nosotros esperábamos encontrar al igual que los hallazgos referidos en publicaciones previas (Lenoir y Silber, 2006), una correlación positiva en la comorbilidad con estos trastornos. Los puntajes obtenidos en las escalas SCARED y CDRS de ansiedad y depresión, fueron significativamente más altos en aquellos sujetos con un TCA. Esto coincide de igual manera con lo referido en la literatura internacional (Alessi et al, 1989; Holtkamp et al, 2005). El ANOVA de los AN, BN y sin TCA con los instrumentos de ansiedad y depresión también fue estadísticamente significativa. Sin embargo, la evolución de estos trastornos parece no ser paralela, precediendo casi siempre la aparición de los trastornos afectivos y de ansiedad a la aparición de los TCA.Una limitación importante de este estudio, es el hecho de que la muestra haya sido obtenida en un medio hospitalario, lo cual podría hacer sobrestimar la comorbilidad de los trastornos por ansiedad y depresión con los TCA.

Conclusiones

A nuestro saber, este es el primer estudio realizado en población pediátrica portadora de TCA, incluyendo sujetos con edades menores de 12 años, con el fin de determinar la comorbilidad con la ansiedad y la depresión. Los hallazgos encontrados demostraron que la presencia de estos dos trastornos acompaña a los TCA de forma frecuente, con las implicaciones clínicas que esto supone.

Agradecimientos

A la Dra. Rosa Elena Ulloa Flores, Investigadora del Hospital Psiquiátrico Infantil Juan N. Navarro, por la asesoría recibida para la realización de este estudio.

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